lunes, 6 de julio de 2009

Estrella Oscura, parte 2.




El Imperial cruzaba fríamente el espacio en su darka sinfonía. Tan solo era un punto entre millones como el, pero sería precisamente ese, tan solo ese, el que dirigiría las tropas del consejo a la victoria, o a convertirse en carne chamuscada. Tan solo una silueta de poder, una mano inquebrantable, un mundo y adiós. Pero no. En pocas horas el escudo del Imperial, resistiría el choque de una gran cantidad de artillería enemiga, tal vez suficiente para arrasar toda forma de vida en Mundo Nebo, planeta-estado principal del la Marina Imperial, y primer blanco de la coalición después la tierra.

Pero en ese trance algunos hombres, conversaban tranquilamente en la oficina del almirante Rodríguez, y aun mas, cual charla de alto mando; frívola y sorda, en una de las cuevas de la nave insignia del Imperio.

-Tal parece que los de la coalición nunca aprenderán... -dijo Andrei Turgeniev, capitán del "Devastation", mientras jugueteaba con un puro entre sus manos. Era normalmente una persona bastante agresiva, al menos en apariencia y (como todo corrupto oficial de primera) adicto al tabaco, al licor y demás.

Incluso se rumoraban inclinaciones homosexuales del mismo; y ni hablar de sus juergas con oficiales nuevos. Pero como siempre su rostro inspiraba el más absoluto, más que respeto, terror y todas las lenguas, salvo la de sus superiores (Que solían humillarlo en privado, y una que otra vez en público); quedaban sumergidas en el más recóndito y oscuro rincón del organismo.

-Yo no diría eso si fuera tu Andrei. Si bien es cierto que hasta ahora hemos combatido y derrotado de una bastante efectiva a ocho expediciones... pues hombre, esta última ha resultado mucho mas grande de lo que nos esperábamos, es mas me pregunto como la harán para sacar recursos... parecen hormigas, cucarachas que no mata el insecticida. -dijo Marco Antonio Rodríguez, gigante de 2 metros y 67 años, recientemente nombrado Almirante de la flota. Y no tan reciente mentor de los más jóvenes, leyenda de camarotes, lacónico sin remedio y también locónico en ocasiones.

-Si, es verdad. Pero no se olvide que no por las puras es su nave, la insignia del Imperio y la que les ha hecho mas daño en estos últimos 5 años como ninguna otra.... "Si, si, si, como no... y los del consejo, que jamás le autorizan a uno a perseguir a las flotas rebeldes por el hiperespacio. A este paso, jugaremos a la guerrita por un muuuuy largo tiempo". -Pensó Rodríguez con tan poco sarcasmo como para derretir el casco de un escupitajo, si lo hubiera dado. -Aunque si bien es cierto esta carnice... perdón batalla, no solo dependerá de nuestros nuevos vehículos sino de su ya reconocida habilidad, Señor. -continuo Turgeniev de una manera mas soberbia que de costumbre. - Ahora que si bien no podremos todavía describir como se retorcerá la chatarra enemiga en el espacio.

-Ante todo, quedaría por aclarar si los reportes de inteligencia son correctos. Pensemos que la coalición, a pesar de sus terribles derrotas en estos últimos años, ha sabido mantenerse en pie y hasta poner en jaque al Imperio por medio de ataques furtivos. - dijo Tiffany Campbell, capitana del Blood Swarm, y una de las poquísimas personas en la armada que había logrado dejar su adicción a los estimulantes. Aunque lamentablemente, eso la hacia ponerse extremadamente nerviosa algunas ocasiones. - Es una pena que el consejo no nos autorice mayor libertad de acción al respecto.

Dicha declaración produjo un efecto máximo en la sala. Era bien sabido, que a pesar de la legislación vigente, las lenguas igual tendían a hablar mal del consejo imperial y de sus políticas... pero aquella oración, en medio de la nada y el todo de los generales en discusión, puso muchas a algunas cabezas en murmuraciones y otras en severa preocupación, mientras la capitana Tiffany empezaba a arrepentirse, y a preguntarse si alguien la denunciaría...

-Pensemos que no hay tiempo para discutir ello, ni es bueno hacerlo en la actual situación, capitán Campbell. - respondió tajante rápida y oportunamente el admirable Rodríguez. -Considere que ante toda esta situación, lo mejor es estar calmados para cuando la tormenta llegue, después de todo solo nos faltan 2 horas para poder interceptar al enemigo, y aun si los reportes de inteligencia fueran incorrectos... pues, como dijo el señor Turgeniev, tenemos a esta nave que ya mucho terror les debe estar causando a los terroristas de la coalición.

Y en efecto, no solo el Imperial llegaba a 42 km de largo y 18 de cilindro en su parte mas gruesa, sino que además superaba en 3 veces y media el tamaño estándar de los cruceros del Imperio (y por ende en las de 8 veces a los de la coalición), amen haber sido especialmente hecho para cumplir las dos mas importantes labores de la flota:

Aterrorizar naves y mundos enemigos con sus cientos de poderosísimos cañones de disrupción, los cuales podían acoplarse en uno de singularidad interdimensional, capaz de borrar del mapa a un planeta del tamaño de Saturno o una flota entera; y poseer escudos capaces de soportar (al menos en el primer tiro) esa misma cantidad de castigo y permanecer sin daños demasiado importantes y en condiciones operativas.

Y todo eso, gracias a Walcon & Steiner los mejores armadores de naves de la galaxia, a los cuales se les propuso la misión de planificar, construir y entregar a este behemoth espacial a la armada del Imperio. En un principio, se planifico remodelar toda la flota con ese concepto, pero los precios fueron tan elevados (y agregando a ello el bombardeo que Merab, el planeta de la compañía sufrió a manos de la coalición), solo se llegaron a construir 5 de esos prototipos. De los cuales 3 pertenecen al Imperio y 2 fueron perdidos en el bombardeo, ya que no tenían aun los escudos activados. De ellos, es el Imperial el que mejor se ha desempeñado en la guerra, aun cuando los del consejo lo cuiden como oro en polvo, dado el hecho de que no existan más los planos que lo originaron. Menos mal que dados ciertos análisis en la estructura y demás características de la nave, algunos técnicos habían logrado obtener ya varias especificaciones acerca de como podrían construir uno... lamentablemente, otra vez los costos volvían a imperar.

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