Despues de despedir a los demas almirantes, el admirable Rodriguez volvia a sumirse en las oscuras divagaciones de sus pensamientos infinitos mientras acariciaba a kiba, un pequeño siames de ojos azules cual turquesas labradas de las minas de aulmar. Su suave pelaje y contorsiones hedonistas, transmitian calor y un sentido de cariño al viejo comandante. Pocas cosas habia tenido este ultimo tambien, para amar o acariciar desde hacia ya mucho. Evitaba entonces pensar en la oscuridad de sus divagaciones y pensamientos. Pero estos seguian latiendo lentamente en sus sienes, acortando el espacio entre la nada y su vacio interior.
- Admirable Rodriguez -dijo un joven oficial a cargo. - Nuestros sistemas de camuflage funcionan al cien por ciento y nuestras estaciones de batalla estan ya listas. ¿Desa Ud. que pongamos puente a las mismas, para poder acoplar el "arma" rapidamente, en caso la necesitemos?.
Rodriguez escucho lentamente mientras jugaba con el collarin de su gato. Este ultimo, metia suavemente la cabeza, quizas tratando de que no le dieran cosquillas y dando algunos suaves toquecitos con sus zarpas, de tanto en tanto. Definitivamente, su esposa amaba a los felinos. En especial, por el toque elegante que le daba en su estilo, poniendole un collar de doce diferentes piedras preciosas... que salieron del bolsillo de Su excelencia, el Duque de monteril, de la suprema casta de los Rodriguez, a quienes el emperador daba el trato de primos. Con todo, el jamas se incomodo de complacerla. En sus viajes, en sus paseos, inclusive cuando fue a vacacionar a Merab, mundo paradisiaco que se convirtiera en su tumba. Recordo que justo antes de que partiera con el Imperial, ella le encargo a kiba, diciendole que le daria suerte y que lo traeria a casa... Y ahora... cuanto hubiera dado el, para que no solo fuera cierta dicha frase, sino que ella se hubiese quedado con el gato... pero ya no importaba... ya no importaba...
- Proceda capitan. Quiero tener las estaciones listas y en linea. - respondio el admirable. - Pero solo con el noventa por ciento de la capacidad. El resto... - pauso un momento, mientras una sombra de muerte pasaba por su frente. - Ya sabe que a mi no me gustan los prisioneros, que dicho sea de paso, no los necesitamos.
- Con gusto se hara excelencia. -respondio el oficial, mientras salia a cumplir con la orden dada.
Sabia el portentado naval, que no era muy saludable (en especial tras su ultima declaracion) quedarse solo en el puente, en donde a ciencia cierta le asaltarian aquellos tristes recuerdos. Despues de tomar una copa de martini dalakiano y estirarse un poco, salio al encuentro de su propia nave. Y mientras paseaba en los pasillos oscuros y frios de tetrica sinfonia asesina, tomabase lugares de detencion para observar el febril trabajo, el buen resultado del magnifico plan bien organizado... y en fin, lo que mas de cinco mil almas hacian en los recovecos de la nave mas importante de la flota y mas temida de la galaxia. Observo levemente los barracones de asalto... aquellas construcciones cuadradas, en las cuales dormitaban los clones de asalto interplanetario.
Lamentaba en aquel momento el uso masivo de clones en asuntos militares. Antiguamente, los hombres y las mujeres se formaban en el ejercito y solo despues de ello, el Emperador les expediria el permiso del servicio imperial. Y solo con el permiso del servicio imperial, podrian aquellos entes ser personas de derecho.
Sin embargo, tenia que hacer de tripas corazon y aceptar las cosas como vinieran. Despues de todo, el no era mas que un peon mas del enorme tablero de maniobras estrategicas del Imperio. Maniobras que (al menos segun el pensaba) serian para el bien comun y traerian el bienestar de todos en determinado momento. Despues de todo, sabia que no podia el cuestionar las decisiones del Emperador Marcus... o quizas si podia, si queria... como serian de hirvientes dichos pensamientos, que horadaban en la limpida conciencia de aquel, que a pesar de las condecoraciones, de los titulos y demas... seguia siendo en el fondo aquel humilde marino...
Aquel marino, al que no le importaba meterse en por las turbinas, no tan solo a gritar como acostumbraban los oficiales al mando, sino que con camisa remangada habia llegado a veces a auxiliar con el mismo punche con varias de las tareas mas pesadas de la marinada. No habia sucedido pocas veces, que algun oficialucho por alli, en especial alguno de los novatos, se llevaba el susto de su vida despues de descubrir que no habia maltratado a cualquier simple marinero, sino al capitan de la nave. Usualmente, el admirable pasaba por alto el incidente y despues de una reprimenda leve, dejaba ir al susodicho oficial en paz y orinamiento. Solo recordo un par de veces en las que el asunto llego a mayores, y tuvo que hacer un uso mas bien estricto de su autoridad para castigar al insubordinado que se atreviese a cuestionar las razones por las cuales estaba en aquella seccion y no en el puente. Como si fueran ellos a decirle en donde deberia estar el, siendo admirable de la Flota y en su propia nave!!!
Y mientras aquellos pensamientos corrian en su mente, un paso apresurado en la penumbra se acerco a su presencia, deteniendose subitamente con el saludo del Imperio en su pecho y frente a su persona.
- Admirable, le hemos estado buscando - dijo un joven oficial pelirrojo y de ojos claros. - Acabamos de localizar a la flota rebelde a 1500 UA´s de distancia, parece que atacaran mundo Nebo señor.
- Y han detectado ellos nuestra presencia? -respondio el Duque. - Parece que no señor. - replico el oficial. - Aunque... la imagen del escaneador nos muestra que son muchos menos de lo que inteligencia dijo que eran. No quisiera pensar que...
- Que esten utilizando tecnologia de camuflaje? - interrumpio Rodriguez. - No sea ingenuo teniente (lo supo despues de dar una ojeada a sus insignias), sabe ud. perfectamente que para dar energia a las pantallas de invisibilidad, se tiene que disminuir en gran manera la energia utilizada por los reactores de propulsion. Y bien se puede ver que con el adelanto que tienen, que NECESARIAMENTE han tenido que utilizar los motores a su maxima capacidad... No, no es posible teniente...
- Comprendo Admirable... pero aun con todo, no puedo evitar sorprenderme ante tan grueso error de inteligencia... con solo decirle que inteligencia estimaba la fuerza enemiga en 1500 cruceros y 300 portadores, y el escaneador nos muestra solo la tercera parte. Eso significa solamente 500 cruceros y 1 millon de cazas como maximo! No se como tomarlo...
- Tiene razon teniente, a mi tambien me huele muy raro - contesto el Admirable, algo pensativo. - Por lo general, Inteligencia subestima a los rebeldes y eso nos ha puesto mas de una vez en problemas algo mas que serios. Pero enviar el Imperial a un mundo central y poco amenazado, y en especial para enfrentarse a algo tan pequeño... Si teniente, quizas tenga ud algo de razon...
- Entonces, que haremos excelencia?.
- Digale al resto de la flota que alisten armas, pero que no suelten el camuflaje. Que se coloquen en posicion, entre los rebeldes y el planeta... pero el Imperial se quedara orbitando, amen de unos 50 portadores y 100 cruceros... no quiero sorpresas desagradables. Pero tampoco quiero que sean mas de los que he dicho, o podria salir mal lo que estoy pensando.
- Pero excelencia, cree ud. que....
- Lo sospecho teniente... y que se apuren en cargar el arma de singularidad. Si las cosas resultan como me las estoy imaginando, los escudos del Imperial podrian soportar un castigo mas duro de lo habitual... y no quisiera arriesgar la nave.
- Entendido excelencia, con su permiso ire a cumplir la orden.
- No espereme... acompañeme hasta el puente de mando. De alli ira ud a cumplir la orden.
- Asi se hara.
La caminata fue rapida y fria. La turbia sombra de los posibles acontecimientos, ensombrecia el ceño del Duque, mientras este dibujaba mentalmente las posibles tacticas enemigas. Ciertamente, la decision de mandar a mas del 90% de la flota a enfrentar a mas o menos un tercio de lo calculado iba a ser una tarea muy facil para ellos... sin embargo, iba a ser algo mas arriesgado tener que combatir con el 10% de la misma a los dos tercios del enemigo. Positivamente, la victoria en tal caso estaria en vaporizar a las nubes de cazas con algunos tiros de singularidad, que de paso se llevaria a algunos cuantos cruceros que se adelantaran demasiado. De alli, los portadores y sus cazas harian el resto del trabajo sucio, mientras los cruceros les protegiesen.
Pero aun asi... bastaba un pequeño error, un ligero error de tiro, o que algunos cazas logren colarse a la barrera de cruceros para que los porteadores se convirtieran en poco mas que tiro al blanco. Y eso garantizaria bajas muy serias para el resto de la flota, o hasta poner al Imperial en una situacion bastante complicada.
Y todos estos pensamientos bullian en su mente, mientras daba los ultimos toques en el puente de mando. Ya la flota habia sido despachada, y tal como habia imaginado fue una tarea demasiado facil para ellos. Pero en ese momento, el escaneador se activo para mostrar lo que en el fondo no queria ver...
- Naves rebeldes frente a nosotros excelencia! - exclamo una oficial.
- A que distancia? y cuantos son? - pregunto Rodriguez.
- A 10 UA´s de distancia, señor y acercandose. El escaneo muestra ... o Dios mio, 1100 cruceros y 300 portadores !- respondio el encargado del escaner.
- Admirable, los portadores estan soltando los cazas y estos se forman en pared - dijo la oficial al mando
- Perfecto... -respondio el Duque. - Que lancen a nuestros cazas en formacion defensiva en frente de la flota, que avancen media UA junto a los cruceros y que descubran el camuflaje de todos menos del Imperial.
- Si señor.
Rodriguez penso un poco antes de decidir lo siguiente... tras una corta inspiracion y una tambien breve espera, se decidio a dar otras ordenes.
- Que traigan el control del arma.
La orden se cumplio en silencio. Frente a su asiento se materializaron una pequeña pantalla de aire y un mando de tiro. En dicha imagen podian verse los cazas, cual mosquitos infinitos, o cual lobos hambrientos que corrian tras la presa, o cual valquirias sedientas de sangre en la luna llena. Subitamente un pensamiento le cruzo la mente, como el rayo que cruza la atmosfera el encuentro del arbol a quemar. ¿Cual seria la sorpresa de los pilotos de los cazas al saber, tal vez demasiado tarde que de nada les serviria su numero cuando murieran en masas ingentes, producto de la singularidad? ¿Cuales serian las expresiones en los rostros, al encontrarse con la sorpresa de la muerte inminente? ¿Los cegaria acaso el resplando violeta, que como nova ardiente que arrasaba con todo a su paso? (en realidad el cañon de singularidad producia precisamente una minisupernova).
¿Y cual seria la sorpresa de los almirantes contrarios? En realidad el mismo no era sino en director de la orquesta... y aunque acostrumbrado a las masacres que sufrian los cazas en cada batalla, el mismo no podria con el estupor de saber que mas del 80% de su flota fuera destruida a los primeros golpes. En ese caso, era tambien posible que los cruceros intentasen retroceder o buscar una solucion de escape y lanzarse al hiperespacio. Sinceramente, Marco Antonio Rodriguez volvia a lamentar la pinche indecision del consejo imperial, en no perseguir a los insurgentes mas alla de los limites del sistema, so pretexto de "no gastar mas recursos de los necesarios".
Pero al menos, si todo salia bien, sabia positivamente que les inflingiria un daño del cual les seria muy dificil a los rebeldes recuperarse. En especial, porque para ser sinceros esta debia ser por lo menos la tercera parte de la flota enemiga. ¿Porque tanto interes entonces, en atacar un mundo tan pequeño como Nebo? (Porque aun siendo cede de la guardia Imperial, esta no era mucho ejercito que digamos).
Sin embargo, no habia mucho tiempo para pensar en ello ahora... tenia que decidirse, o disparar a la nube en si (que podia bien errar el tiro) o disparar a uno de los pocos cruceros de punta (lo cual no seria en si tan mortifero). Al final se decidio y decidio dirigir cuidadosamente el blanquecino puntero hacia la nube, apuntando con mucho cuidado. El primer tiro tenia que ser perfecto, tenia que dar en alguno de los cazas o alertaria al resto de la flota que se pondria en desbandada. Ademas, que una vez que se hiciese el primer disparo, al Imperial no le quedaria mas remedio que descubrirse del camuflaje para reponer la energia del mismo y hacer otros tiros... suavemente... como un cazador... con ojo de tigre... presiono el gatillo debajo la consola...
- Cargas fuera!!!. -grito el Duque. Habian sido tres disparos en realidad, a distintos puntos de la nube y en rapida sucesion. - Las cargas impactaran en 12 segundos, y el enemigo esta a 6 UA´s de distancia. - indico la oficial antes mencionada... El hielo caliente en el sudor frio bañaba las frentes de la oficialidad... ocho... Y la estatica de las mentes traspasaba los espiritus inmoviles... cuatro... tres... dos... uno... y las almas con la piel se erizaron en un golpe... Todo el tiempo se detuvo en los seis segundos siguientes... todos los relojes parecieran entrar en la sucesion vortical de un magico agujero negro, al final del cual un enguecedor brillo blanquecino inundaba el puente y un grito de euforia se proyectaba en muchas gargantas.
- Hurra!!!! les dimos!!! Mamen esto cabrones!!!. - gritaron todos, incluido el respetable y honorable representante de la nobleza imperial. Un respiro de alivio se sintio en la sala, mientras un aire de paz se respiraba en los alrededores. Mas duro poco. Instantes despues, todo volvia a la habitual calma, e inclusive Su excelencia retornaba a su asiento de mando. Tomo un respiro inclusive antes de decir...
- Oficial de escaner, reporte de daños...
- Señor, el 95 % de los cazas estan inoperativos, de estos cerca del 70% han sido destruidos. Tenemos un campo de escombros enorme, y si me lo permite esto se va a convertir en un negocio muy productivo para las recicladoras alla abajo.
- Y los cruceros?
- Cerca del 90% acaban de volar al hiperespacio... sin embargo parece que los portadores y el resto de la flota estan en problemas para escapar debido a los escombros... iba a sugerir si los cazas pudieran...
- Eso ni se pregunta soldado. - respondio el Duque. - Oficial de comunicaciones!.
- Si señor.
- Digale a los de los portadores que lancen los cazas a eliminar a los que queden. Y recuerden... no quiero sobrevivientes.
- Asi se hara, excelencia.
La paz y la satisfaccion del trabajo bien hecho, colmaban de dicha la vieja sombra del admirable... no recordaba haber hecho tan buena labor en mucho tiempo. Probablemente le otorgarian otra medalla... ¿Cual seria esta vez? Derrepente le darian la Espada Negra, o quizas la del Guerrero de Kartum... puediera ser que inclusive ganase la medalla al Valor del Dragon o aun (quien sabe) la gloriosa y rarisima Aguila Imperial (de la cual recordaba, solo habian 38 sujetos que la habian obtenido a lo largo de los mas de 800 años del Imperio... )
Saco lentamente un puro de una vieja caja de madera. La madera ya casi ni se utilizaba, y francamente era un material de lujo, pero dada su fortuna personal podia darse esos gustos. Inclusive, mando a que trajeran varias botellas de champagne, mientras los oficiales reian e inclusive hacian chistes de lo sucedido. Todos estaban embriagadoramente contentos y esto habia que celebrarlo.
- Bueno muchachos. - profeso el admirable. - Un brindis por la victoria y por el Imperio.
- Larga vida al Imperio!!!. -contestaron las voces.
Estaban a punto de empinar la copa, cuando subitamente un grito de horror corrio por los pasadizos de la nave insignia, cual sombra erinnea que erizaba los pelos...
- NAVES DE TRANSPORTE!!! ATACAN NEBO!!!
domingo, 25 de octubre de 2009
Sin Titulo...
Caen las rosas a la piedra
y el rocio al nidar
las sombras al cuajar
de las nieves y el vacio.
Cae el oro al suerlo efigeo
gélido como un diamante
puro como el sol
dorado sin alcohol.
Verde esfíntereo,
bianco, de tonos darkos
Alegre corazón de sombras,
de tequilas, melodías,
cabalgando y trotando.
Mira la casa
la sala vacía
que negros los cuadros,
que oscuras las sillas.
Las sombras que miran
que gimen que lloran
que gritan, a los arboles
a los cantos, a los libros
las mesas
las flores
los lápices
las tintas
las hojas
las vidas.
Las vidas de aquellas almas
que lloran, que gimen, que rezan,
crepésculo, noche eterna.
A inmolar
al cuerpo que se va
quel que va al sacrificio
en el muro celestial.
Ay Ay besa ángeles
al sonido, hoy al silencio
de saber que ya no soy
esperanza ayer y hoy.
Un recuerdo, una canción
una salida, para poder ser
mañana nueva vida
como el canto y el aliento
de los gélidos fuegos
de un viento, de un ardor.
Sentiré que seco
sera solo como un lienzo.
y el rocio al nidar
las sombras al cuajar
de las nieves y el vacio.
Cae el oro al suerlo efigeo
gélido como un diamante
puro como el sol
dorado sin alcohol.
Verde esfíntereo,
bianco, de tonos darkos
Alegre corazón de sombras,
de tequilas, melodías,
cabalgando y trotando.
Mira la casa
la sala vacía
que negros los cuadros,
que oscuras las sillas.
Las sombras que miran
que gimen que lloran
que gritan, a los arboles
a los cantos, a los libros
las mesas
las flores
los lápices
las tintas
las hojas
las vidas.
Las vidas de aquellas almas
que lloran, que gimen, que rezan,
crepésculo, noche eterna.
A inmolar
al cuerpo que se va
quel que va al sacrificio
en el muro celestial.
Ay Ay besa ángeles
al sonido, hoy al silencio
de saber que ya no soy
esperanza ayer y hoy.
Un recuerdo, una canción
una salida, para poder ser
mañana nueva vida
como el canto y el aliento
de los gélidos fuegos
de un viento, de un ardor.
Sentiré que seco
sera solo como un lienzo.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
La maldición
Malditos sean todos los que lean esto
malditos sus casas, malditos sus hijos
malditos sus corazones, malditos sus pensamientos...
malditos sean los que conocen lo que es bueno
malditos los que gozan
malditos los que rien
malditos los que aman
malditos sean en el campo
malditos tambien en la urbe
malditos en caminos de vagancia
y tambien en sombras y locuras
Ciegos queden en cavilaciones circulares
sean todos ellos como el barro, como el polvo
sean tambien consumidos por la bala
y tambien quemados por el misil
Sean sus corazones rotos en amargura
la turbacion entre en sus almas
y desaparezca en ellos el encanto
Y diran... ¿Que fue de los dias gloriosos
en que no conociamos pobreza?
porque jirones tendran en la carne
la pus y la sangre mojaran en sus vestidos
Tambien lloraràn ese dìa
querran morir y no podran morir
mientras desfallezcan sus espaldas
bajo el dolor y la peste
Y nunca volveran a ser.
malditos sus casas, malditos sus hijos
malditos sus corazones, malditos sus pensamientos...
malditos sean los que conocen lo que es bueno
malditos los que gozan
malditos los que rien
malditos los que aman
malditos sean en el campo
malditos tambien en la urbe
malditos en caminos de vagancia
y tambien en sombras y locuras
Ciegos queden en cavilaciones circulares
sean todos ellos como el barro, como el polvo
sean tambien consumidos por la bala
y tambien quemados por el misil
Sean sus corazones rotos en amargura
la turbacion entre en sus almas
y desaparezca en ellos el encanto
Y diran... ¿Que fue de los dias gloriosos
en que no conociamos pobreza?
porque jirones tendran en la carne
la pus y la sangre mojaran en sus vestidos
Tambien lloraràn ese dìa
querran morir y no podran morir
mientras desfallezcan sus espaldas
bajo el dolor y la peste
Y nunca volveran a ser.
viernes, 11 de septiembre de 2009
DIVINIDAD
Un viento sopla fuerte
y chupa del alma el cielo
asi también como un miedo
que derruye lo humano que es cruel
como lo medroso y natural.
Es un dios de gloriosas palabras
con alas en las manos
y amor en los pies
el cual es ágape y maldición
y tal que cruzan los dedos
en el suplicio y en el mar.
O quizá en el agitamiento del color
con telas infinitas vistiendo.
Aunque y sin embargo, llora
y además canta el perdón
y si la piedad llega
es mítica y serena
y se parece al cantar de ojos marinos
que son muchos y no lloran,
saben a cal y huelen a acero.
Pero estan allí, son de ceniza
y de piedra pulida y estan allí.....
Y te aman en oscuro.
y chupa del alma el cielo
asi también como un miedo
que derruye lo humano que es cruel
como lo medroso y natural.
Es un dios de gloriosas palabras
con alas en las manos
y amor en los pies
el cual es ágape y maldición
y tal que cruzan los dedos
en el suplicio y en el mar.
O quizá en el agitamiento del color
con telas infinitas vistiendo.
Aunque y sin embargo, llora
y además canta el perdón
y si la piedad llega
es mítica y serena
y se parece al cantar de ojos marinos
que son muchos y no lloran,
saben a cal y huelen a acero.
Pero estan allí, son de ceniza
y de piedra pulida y estan allí.....
Y te aman en oscuro.
martes, 4 de agosto de 2009
Tercera Parte
La pesada puerta de argentum giro silenciosamente permitiendo su entrada. Definitivamente, el Sargento Ramírez es un genio, pensó Deveraux, mientras los cyborgs de guardia le veían con ojos obnubilados, síntoma inequívoco del hack proporcionado un par de horas antes. Sin embargo, era también cierto que nuestro príncipe tenia ya mucha habilidad en estos menesteres, en especial para no alertar a sus compañeros, (a quienes el genio de Ramírez no conseguiría hacer descuidar de sus puestos de guardia) los cuales podrían (y/o deberían) reportarle ante un superior si era pillado.
El que juega con fuego puede quemarse, (en especial porque la reinserción al cuartel requería mucho mas cuidado y habilidad que la evasión del mismo) pero ciertamente el suave aroma, las jugosas caderas y los tiernos labios de hace un rato valían ese riesgo.
¿Y cuantos riesgos mas, que incluso volvería y volvería a escaparse, y aun a dejarse azotar por el cruel relámpago azul del rayo neutrónico que sin marcar la piel podía producir el dolor de las llamas y los tormentos mas dolorosos, por probar una vez mas el sabor de ese cuerpo tan dulce en la cama? Ciertamente, el tiempo en la militar debía de estar afectando sus facultades perceptivas y de raciocinio para pensar de esa forma. Trato de zafarse de ese sueño de opio, tan dulce y tan peligroso a la ves, pero este volvía a cada instante, con mas fuerza e intensidad a estamparse en su mente, mientras sigilosamente se introducía en un estrecho rincón de sombra que ya proyectaba el sol betacetiano al caer en la penumbra de las 3 lunas de Nebo.
La sombra se hacia cada vez mayor, permitiendo a Deveraux moverse cada vez mas hacia en interior de la barraca. Y he aquí que comenzaba en si el problema mayúsculo... SOLO LE QUEDABAN DOS MINUTOS! Esta de más contar que tenía que actuar rápido. La puerta estaba sola y vacía... por lo que dedujo que el oficial a cargo, ya había sido llamado por el capitán de la guardia a formar filas, con lo que este llamaría por altavoz a los soldados a formar filas en pocos momentos.
Deveraux sabía lo que tenia que hacer. Con suma calma entro por la puerta frontal, con total naturalidad y una leve sonrisa en el rostro. Sus compañeros, aun en descanso, roncaban a pierna suelta en la breve hora de descanso reglamentario. Hacia ya mas de 4 horas que había salido, apenas comenzó la guardia anterior de la teniente Meryl después de pasar lista (la muy ciega ni se tomaba la molestia de contar a sus hombres después... además, algunos de sus compañeros de barraca que de tanto en tanto hacían lo mismo, colaboraban a su evasión).
De allí, el descanso de una hora, tras lo cual debía estar en la barraca puntualito; "como si nada hubiera pasado". Deveraux hasta se sintió satisfecho del trabajo bien ejecutado. Habia una suerte de autosatisfaccion interna, algo que le hacia elevarse hasta las alturas hasta sentirse invencible y capaz de todo. Miraba entonces con mirada distraida, los cuerpos inermes de sus compañeros cual morsas tiradas en la playa de los estruendos. Estruendos, como el del corneta, cuando este anunciara con un minuto de antelacion, a la cachacada a formar filas. Estruendos, que no dejaron de cumplir su trabajo en cuanto toda aquella masa informe de musculos, de piel, de carne, de hueso y de almas marchitas bajo los brazos de morfeo, que es hermano de la muerte, surgieron subitamente del fango de la pesadumbre y el opio de la calma vespertina, para convertirse en un ser sumamente disciplinado que actuaba bajo una sola voz y bajo una sola orden, como un solo cuerpo.
Terminaban para entonces de ponerse algunos sus uniformes ( Deveraux ya lo llevaba puesto, por razones anteriormente explicadas ), mientras otros en silenciosa procesion se dirigian al patio. El príncipe, ya mas terreno que celeste en aquel momento, dejo balancear el peso de su cuerpo suavemente hacia la puerta, con un trote ligero y uniforme. Hasta se sentia bien al trotar junto con sus demás compañeros, en esa suerte de familia que había formado la camaraderia.
Hasta pensó en lo que había ocurrido hace un rato al mirar a uno de los droides, recientemente reactivado; que observaba tras sus ojos de diamantes labrados como maestro labrador no lo puede hacer, ni mano alguna imitar al cumulo humano que salía de la barraca, en pleno orden y disciplina dirigirse al patio a las practicas. El cyborg lo miro de una manera particular, y se sintió algo incomodo al respecto. Sabia que los droides podían ejecutar programas de autorreparacion si no eran debidamente desactivados, como lo recordaba una triste experiencia varios meses atras.
Sabia también, el castigo por evadirse de semejante manera... mejor dicho, todos lo sabian, y es que el flujo neutrónico que no dejaba marcas en la piel, ni huesos quebrados, ni musculos henchidos, podía sin embargo quebrar en mil pedazos los nervios de cualquier ser viviente al que se le colocara en demasiada potencia y por algún tiempo extra al establecido. Recordaba claramente el dolor producido por aquel cruel rayo de color violeta, (aunque no fue precisamente por evasión el motivo o mejor dicho la circunstancia de la prueba) aquella sensacion de quema intensa en la piel, la sensacion de que va a desprenderse en un momento dado de la carne hacia la fuente del flujo. Y aunque el flujo estaba catalogado como método de tortura, eso era letra muerta y muchas veces, los oficiales monitores olvidaban los palos y latigazos y empleaban este método, con no pocos muertos. Recordaba también una tarde, cuando todos salieron al patio y el estaba formado (todos ya lo estaban) en primera fila, en frente del teniente Del Piero.
-Soldados!!! -grito la voz tronadora y potente voz del superior, en un tono claramente amenazador, el cual como cuchilla vibratoria cortaba en mil el valor y la moral de los subalternos, haciendoles temblar de angustia, especialmente los novatos. -Hoy día, la academia militar de Shakam, ha sido testiga de un acto excecrable y odioso, digno de un delincuente. Hizo una pausa, mientras observaba el efecto de sus palabras en la soldadesca. Mientras mas miedo infundiera, mejor. -Hoy, a las 1300 horas he sido llamado por el encargado de seguridad, el cual me mostro con sumo desagrado como uno de uds., al que tenemos plenamente identificado, burlo la seguridad después de hackear una de las terminales de la base, desactivar a varios de nuestros droides de vigilancia para después escaparse del cuartel como un cobarde, seguramente al encuentro de su mamita. Y aquí sabremos muy bien que castigo darle.
Llamo inmediatamente a uno de los tecnicos, le susurro algunas palabras y este fue le entrego un emisor holografico en donde, tras transmitirlo al peloton, se pudo observar claramente la imagen de un hombre de buena estatura, amplios hombros y rubia cabellera escabullirse por la puerta que el mismo principe acababa de utilizar hace algunos momentos apenas. Su rostro mostraba la preocupacion, y amplias arrugas en su frente mostraban publicamente su estado animico. Llevaba en sus manos una especie de jammer, con el cual había hackeado la terminal de vigilancia.
Sin embargo, habia olvidado dejar encajada la parte superior del aparato, que formaba una "V" del tamaño de un puño, en el punto de conexion del droide con la terminal o mejor dicho, con su emisor hiperespacial. De esa forma, el droide jamas podria grabar nada de lo que viera y/o autorrepararse.
Tras la emision del filme, Del Piero indico rapidamente a dos subalternos, que trajeran al prisionero. Este fue colocado en el poste de castigo, mientras el peloton entero le observaba impasiblemente. Habia, sin embargo, un aire de incertidumbre acerca de lo que iba a suceder. El flujo solo lo aplicaban en torturas, asi que no era eso lo que se sospechaba. Quizas de algunos cuantos palos y un par de semanas de arresto solucionarian la cuestion. Tambien algunos latigazos solucionarian la cuestion (aunque en ese caso, era tambien de costumbre que cada miembro del escuadron le diera uno, por orden superior, con lo que importaba muchisimo la popularidad de la victima a la hora de recibir el castigo).
Pero lo que entonces vieron sus ojos, era algo que no habia sospechado que sucederia. O quizas si, pero que deseaba evitar en el pensamiento. Uno de los tecnicos extrajo de su bolsillo un pequeño aparato con forma de manopla, que encajo perfectamente en el puño de Del Piero. Este, con un placer insano en sus ojos y una sonrisa de oreja a oreja, probaba el flujo azul contra la madera del poste. Ciertamente aquella expresion maldita y enferma de su rostro le recordaba a las bestias koba, cuando de pequeño excursionaba con la guardia imperial en Sirus. Una de esas bestias llego a sorprender a uno de los guardias, y mientras el acido escupido por la misma le derretia el rostro, la carne, y las manos hasta el hueso al pobre hombre. Las garras empezaban a desollarle vivo. Afortunadamente para el (y desafortunadamente para el monstruo), la tendencia a torturar a su victima y los gritos del guardia llamaron la atencion del resto de los acompañantes que atomizaron al animal con sus rifles de plasma. Despues supo que el hombre sobrevivio pero con horribles secuelas psicologicas, que a la larga le costaron su puesto en la guardia.
El flujo comenzo a subir lentamente por la espalda del condenado. Mientras los nudillos se ajustaban en el gatillo, el relampago azul hacia su trabajo arrancandole no pocos gritos al torturado. Subia este por en medio de la columna, zigzaguenado de cuando en cuando, cuando en ello, mientras estaba ya en la nuca empezo a orientarse a la sien.
Deveraux intuyo rapidamente lo que sucederia. Le dejarian el rayo en la sienes, quemando directamente el cerebro, porque ya no habria mas a donde subir. Y no pudo mas. Aquella infamia, no podia ser tolerada mas en los ambitos del Imperio, y no solo porque fuera el sucesor al trono ( y representante por ende del sol y la justicia Imperial ), sino tambien por principios y moral propias. Peor aun, con la cara sinica y sonriente del Teniente, el cual apenas llegase al trono mandaria inmediatamente a esclavizar a las minas. Tal era la ira que afluia en el rostro del heredero, tal la colera, tal la rabia, tal el desprecio que se dibujaba en aquel bello rostro, que no hacia mas que representar fiel y dignamente el impetud inquebrantable e invencible de la casa de Real de los Sarmiento.
Avanzo unos pasos con saltos bastante veloces, rompiendo filas y adelantandose. Del Piero, dandose cuenta de la intencion, giro el rayo en intencion a el, en tono amenazante. Iba ya a levantar la voz, pero habia algo que lo detenia. Como un extasis de quien se queda contemplando como la mar rompe hacia uno, en inmenso tsunami inminente. Deveraux salia muy bien de dicho efecto, y se propuso aprovecharlo dando un paso mas y llegando a patear, primero el aparato de tortura, y despues el rostro del teniente en la circular, haciendole rodar por tierra.
En toda la fila empezo un gran extasis por lo sucedido. !Pelea!, !Pelea!, gritaban mientras el cruel teniente se ponia en sus flancos y mandaba una orden impidiendo a sus allegados a detener a aquel intruso. - De este me encargo yo! - dijo con una quasi satanica expresion. Sin embargo, su orgullo habia hecho que rompiera la primera maxima militar en un combate: "Nunca te enfrentes a alguien, sin antes conocerle bien", cosa que pago muy caro. Deveraux, como todo aquel nacido en cuna real, habia sido entrenado en las artes de combate imperiales desde que era un niño, mientras que del Piero, solo por algunos años en la escuela militar. Estaba Deveraux a punto de terminar la paliza, cuando el flujo azul que antes habia visto destellar, atacaba su espalda, poniendole de rodillas. En eso, una voz algo mas suave que la del teniente monitor, pero ciertamente mucho mas temible retumbaba en los oidos de todos.
- !Que pasa aca! - grito en el vacio la voz que todos conocian. La del capitan de la guardia, Michellin Dugallier.
Rapidamente, todo el mundo fue a formar filas. No habia mucho tiempo para desagradar a quien todos temblaban aun con la mencion de su nombre. El era la mente siniestra, el espectro oscuro que programaba los castigos, el rigor, el que quitaba las raciones de sueño y comida, reemplazandolas por durisimos ejercicios cada vez mas agotadores.
En ese momento Del Piero, que empezaba a incorporarse, quiso pronunciar algunas palabras ante el capitan de la guardia, pero este le detuvo con una seña.
- Del Piero. - dijo calmada pero firmemente el capitan - Reportese a mi oficina ahora mismo... y Ud. tambien soldado. - dijo dirigiendose a Deveraux con un imperceptible aire de preocupacion y pena - Tambien lo quiero en mi oficina.
La oficina era de color azul celeste, muy bien decorada con algunas piezas labradas en madera, obra de eximios carpinteros, ciertamente habian demorado mucho la contruccion de dichos adornos, quizas hasta mas que las misma oficina. En especia porque al Duque de Berkana, Lord de Nueva Mirage, Caballero del Imperio, Marques de Luxenitas, Capitan de la guardia imperial de Ciudad Shakam en mundo Nebo, y por ende jefe de las operaciones militares en el sistema de Tau y Uv ceti le encantaba vivir con estilo, sin importar en donde estuviese. Tal era el estilo de vida de un noble. Noble que por cierto, se habia ganado el titulo a punta de merito y esfuerzo, por sus grandes servicios a la casa Sarmiento. Mas en aquel momento, no habia tiempo en contemplar demasiado aquellos cachivaches. Habia un cargo muy serio en contra de Deveraux, por atacar a un oficial y el lo sabia muy bien. Meditaba en el castigo que le pondrian, mientras Dugallier cedia con una seña el permiso del habla al teniente.
Del Piero en la oficina, se quejo durisimamente de la "deshononorable" y "deshonrosa" conducta del que ignoraba seria su proximo gobernante. Propuso se le diera de baja tras una buena dotacion de palos y demas castigos. Dugallier lo escuchaba distraidamente mientras miraba un viejo cuadro de unos caballos corriendo por la llanura. - ¿Oiga, Ud. cree que yo soy cojudo verdad? - interrumpio bruscamente el Duque. - Pe, pero Señor... - balbuceo Del Piero - Ya deje de hacer teatro. - interrumpio nuevamente el capitan Dugallier - Se ve todo desde mi oficina, y vi yo perfectamente como Ud. en clara ruptura de las normas y abusando de su autoridad, empleo un instrumento de tortura en forma visiblemente desproporcionada al castigo. Casi mata a ese hombre, y si yo estuve en el campo en aquel momento fue para impedirselo. De no haber sido por aquel soldado... ah si, Deveraux, Ud. hubiera matado a aquel muchacho. Sera por tanto sujeto a una corte marcial, en fechas que estipulare en los proximos dias. - hizo una pausa para continuar - Ahora, salga de mi oficina y Ud. Deveraux quedese que tengo asuntos que arreglare personalmente con Ud.
Del Piero se despidio respetuosamente, mas con un respeto que evidenciaba el temor y el acontecer de lo inefable. El pobre hombre ni sospechaba la incursion de asuntos gubernamentales en la sentencia. Apenas el teniente cerro la puerta y se alejo un poco, Dugallier, cambiando totalmente su expresion hosca en una sumamente amable, se dirigio al principe con gran cortesia arrodillandose ante el.
- Oh Alteza, no debio haber hecho eso. -dijo con un tierno tono de voz - Piense en el peligro y los riesgos que su accion reciente acaba de implicar, si no hubiera llegado yo, hasta podrian haberle torturado. ¿Y quien hubiera podido resistir la ira del emperador, quien?.
- Mire Ud. señor de Berkana.- respondio el Principe. -Que mi intervencion aunque riesgosa e inopinada, no era mas que la justa expresion de la justicia imperial... con la cual supongo que no estara en desacuerdo, ¿Verdad caballero?. Esas palabras, provocaron un efecto quasi magico en el Duque, el cual se retracto inmediatamente en juramentos de lealtad al Emperador.
- Principe Juan Carlos... -expreso el Duque el cual, solo por la privacidad entre ambos utilizaba el verdadero nombre Imperial y no el pseudonimo de Deveraux al cual habia ya terminado nuestro principe por acostumbrarse. - Tengo de conocimiento que su Alteza es una de las persona mas bondadosas en este lado del universo; y que como tal le deben de haber chocado ciertos metodos en la militar... pero recuerde que es menester que permanezca aqui, no tanto por su entrenamiento que podria realizarse de otras formas, sino tambien por su seguridad. Existen gran cantidad de asesinos que estarian dispuestos a vender su alma con tal de tener una sola oportunidad de pegarle un tiro. Tal vez no lo sepa, pero el clon que le reemplaza ha sufrido ya dos intentos de homicidio.
Juan Carlos sopesaba en mente el efecto e influjo de dichas sentencias. Despues de todo, el tambien como futuro soberano debia por lo menos colaborar con su propia seguridad y quizas Dugallier tuviera razon. Con todo, se despidio poco despues del Capitan, no sin que este antes le diera un castigo simbolico de un par de dias de arresto, para que no cayeran serias sospechas sobre quien era. Al regresar a la barraca, vio sentado a aquel hombre a quien acababa de rescatar, aun con los rezagos de la experiencia sufrida. Despues de una breve conversa con el, jamas olvidaria como tendia las manos debilitadas del Sargento Ramirez.
Los recuerdos trocaban a su fin, mientras regresaba su mente al presente. El oficial a cargo habia ordenado ya las practicas de tiro, y le tocaba partir nuevamente junto a su regimiento.
El que juega con fuego puede quemarse, (en especial porque la reinserción al cuartel requería mucho mas cuidado y habilidad que la evasión del mismo) pero ciertamente el suave aroma, las jugosas caderas y los tiernos labios de hace un rato valían ese riesgo.
¿Y cuantos riesgos mas, que incluso volvería y volvería a escaparse, y aun a dejarse azotar por el cruel relámpago azul del rayo neutrónico que sin marcar la piel podía producir el dolor de las llamas y los tormentos mas dolorosos, por probar una vez mas el sabor de ese cuerpo tan dulce en la cama? Ciertamente, el tiempo en la militar debía de estar afectando sus facultades perceptivas y de raciocinio para pensar de esa forma. Trato de zafarse de ese sueño de opio, tan dulce y tan peligroso a la ves, pero este volvía a cada instante, con mas fuerza e intensidad a estamparse en su mente, mientras sigilosamente se introducía en un estrecho rincón de sombra que ya proyectaba el sol betacetiano al caer en la penumbra de las 3 lunas de Nebo.
La sombra se hacia cada vez mayor, permitiendo a Deveraux moverse cada vez mas hacia en interior de la barraca. Y he aquí que comenzaba en si el problema mayúsculo... SOLO LE QUEDABAN DOS MINUTOS! Esta de más contar que tenía que actuar rápido. La puerta estaba sola y vacía... por lo que dedujo que el oficial a cargo, ya había sido llamado por el capitán de la guardia a formar filas, con lo que este llamaría por altavoz a los soldados a formar filas en pocos momentos.
Deveraux sabía lo que tenia que hacer. Con suma calma entro por la puerta frontal, con total naturalidad y una leve sonrisa en el rostro. Sus compañeros, aun en descanso, roncaban a pierna suelta en la breve hora de descanso reglamentario. Hacia ya mas de 4 horas que había salido, apenas comenzó la guardia anterior de la teniente Meryl después de pasar lista (la muy ciega ni se tomaba la molestia de contar a sus hombres después... además, algunos de sus compañeros de barraca que de tanto en tanto hacían lo mismo, colaboraban a su evasión).
De allí, el descanso de una hora, tras lo cual debía estar en la barraca puntualito; "como si nada hubiera pasado". Deveraux hasta se sintió satisfecho del trabajo bien ejecutado. Habia una suerte de autosatisfaccion interna, algo que le hacia elevarse hasta las alturas hasta sentirse invencible y capaz de todo. Miraba entonces con mirada distraida, los cuerpos inermes de sus compañeros cual morsas tiradas en la playa de los estruendos. Estruendos, como el del corneta, cuando este anunciara con un minuto de antelacion, a la cachacada a formar filas. Estruendos, que no dejaron de cumplir su trabajo en cuanto toda aquella masa informe de musculos, de piel, de carne, de hueso y de almas marchitas bajo los brazos de morfeo, que es hermano de la muerte, surgieron subitamente del fango de la pesadumbre y el opio de la calma vespertina, para convertirse en un ser sumamente disciplinado que actuaba bajo una sola voz y bajo una sola orden, como un solo cuerpo.
Terminaban para entonces de ponerse algunos sus uniformes ( Deveraux ya lo llevaba puesto, por razones anteriormente explicadas ), mientras otros en silenciosa procesion se dirigian al patio. El príncipe, ya mas terreno que celeste en aquel momento, dejo balancear el peso de su cuerpo suavemente hacia la puerta, con un trote ligero y uniforme. Hasta se sentia bien al trotar junto con sus demás compañeros, en esa suerte de familia que había formado la camaraderia.
Hasta pensó en lo que había ocurrido hace un rato al mirar a uno de los droides, recientemente reactivado; que observaba tras sus ojos de diamantes labrados como maestro labrador no lo puede hacer, ni mano alguna imitar al cumulo humano que salía de la barraca, en pleno orden y disciplina dirigirse al patio a las practicas. El cyborg lo miro de una manera particular, y se sintió algo incomodo al respecto. Sabia que los droides podían ejecutar programas de autorreparacion si no eran debidamente desactivados, como lo recordaba una triste experiencia varios meses atras.
Sabia también, el castigo por evadirse de semejante manera... mejor dicho, todos lo sabian, y es que el flujo neutrónico que no dejaba marcas en la piel, ni huesos quebrados, ni musculos henchidos, podía sin embargo quebrar en mil pedazos los nervios de cualquier ser viviente al que se le colocara en demasiada potencia y por algún tiempo extra al establecido. Recordaba claramente el dolor producido por aquel cruel rayo de color violeta, (aunque no fue precisamente por evasión el motivo o mejor dicho la circunstancia de la prueba) aquella sensacion de quema intensa en la piel, la sensacion de que va a desprenderse en un momento dado de la carne hacia la fuente del flujo. Y aunque el flujo estaba catalogado como método de tortura, eso era letra muerta y muchas veces, los oficiales monitores olvidaban los palos y latigazos y empleaban este método, con no pocos muertos. Recordaba también una tarde, cuando todos salieron al patio y el estaba formado (todos ya lo estaban) en primera fila, en frente del teniente Del Piero.
-Soldados!!! -grito la voz tronadora y potente voz del superior, en un tono claramente amenazador, el cual como cuchilla vibratoria cortaba en mil el valor y la moral de los subalternos, haciendoles temblar de angustia, especialmente los novatos. -Hoy día, la academia militar de Shakam, ha sido testiga de un acto excecrable y odioso, digno de un delincuente. Hizo una pausa, mientras observaba el efecto de sus palabras en la soldadesca. Mientras mas miedo infundiera, mejor. -Hoy, a las 1300 horas he sido llamado por el encargado de seguridad, el cual me mostro con sumo desagrado como uno de uds., al que tenemos plenamente identificado, burlo la seguridad después de hackear una de las terminales de la base, desactivar a varios de nuestros droides de vigilancia para después escaparse del cuartel como un cobarde, seguramente al encuentro de su mamita. Y aquí sabremos muy bien que castigo darle.
Llamo inmediatamente a uno de los tecnicos, le susurro algunas palabras y este fue le entrego un emisor holografico en donde, tras transmitirlo al peloton, se pudo observar claramente la imagen de un hombre de buena estatura, amplios hombros y rubia cabellera escabullirse por la puerta que el mismo principe acababa de utilizar hace algunos momentos apenas. Su rostro mostraba la preocupacion, y amplias arrugas en su frente mostraban publicamente su estado animico. Llevaba en sus manos una especie de jammer, con el cual había hackeado la terminal de vigilancia.
Sin embargo, habia olvidado dejar encajada la parte superior del aparato, que formaba una "V" del tamaño de un puño, en el punto de conexion del droide con la terminal o mejor dicho, con su emisor hiperespacial. De esa forma, el droide jamas podria grabar nada de lo que viera y/o autorrepararse.
Tras la emision del filme, Del Piero indico rapidamente a dos subalternos, que trajeran al prisionero. Este fue colocado en el poste de castigo, mientras el peloton entero le observaba impasiblemente. Habia, sin embargo, un aire de incertidumbre acerca de lo que iba a suceder. El flujo solo lo aplicaban en torturas, asi que no era eso lo que se sospechaba. Quizas de algunos cuantos palos y un par de semanas de arresto solucionarian la cuestion. Tambien algunos latigazos solucionarian la cuestion (aunque en ese caso, era tambien de costumbre que cada miembro del escuadron le diera uno, por orden superior, con lo que importaba muchisimo la popularidad de la victima a la hora de recibir el castigo).
Pero lo que entonces vieron sus ojos, era algo que no habia sospechado que sucederia. O quizas si, pero que deseaba evitar en el pensamiento. Uno de los tecnicos extrajo de su bolsillo un pequeño aparato con forma de manopla, que encajo perfectamente en el puño de Del Piero. Este, con un placer insano en sus ojos y una sonrisa de oreja a oreja, probaba el flujo azul contra la madera del poste. Ciertamente aquella expresion maldita y enferma de su rostro le recordaba a las bestias koba, cuando de pequeño excursionaba con la guardia imperial en Sirus. Una de esas bestias llego a sorprender a uno de los guardias, y mientras el acido escupido por la misma le derretia el rostro, la carne, y las manos hasta el hueso al pobre hombre. Las garras empezaban a desollarle vivo. Afortunadamente para el (y desafortunadamente para el monstruo), la tendencia a torturar a su victima y los gritos del guardia llamaron la atencion del resto de los acompañantes que atomizaron al animal con sus rifles de plasma. Despues supo que el hombre sobrevivio pero con horribles secuelas psicologicas, que a la larga le costaron su puesto en la guardia.
El flujo comenzo a subir lentamente por la espalda del condenado. Mientras los nudillos se ajustaban en el gatillo, el relampago azul hacia su trabajo arrancandole no pocos gritos al torturado. Subia este por en medio de la columna, zigzaguenado de cuando en cuando, cuando en ello, mientras estaba ya en la nuca empezo a orientarse a la sien.
Deveraux intuyo rapidamente lo que sucederia. Le dejarian el rayo en la sienes, quemando directamente el cerebro, porque ya no habria mas a donde subir. Y no pudo mas. Aquella infamia, no podia ser tolerada mas en los ambitos del Imperio, y no solo porque fuera el sucesor al trono ( y representante por ende del sol y la justicia Imperial ), sino tambien por principios y moral propias. Peor aun, con la cara sinica y sonriente del Teniente, el cual apenas llegase al trono mandaria inmediatamente a esclavizar a las minas. Tal era la ira que afluia en el rostro del heredero, tal la colera, tal la rabia, tal el desprecio que se dibujaba en aquel bello rostro, que no hacia mas que representar fiel y dignamente el impetud inquebrantable e invencible de la casa de Real de los Sarmiento.
Avanzo unos pasos con saltos bastante veloces, rompiendo filas y adelantandose. Del Piero, dandose cuenta de la intencion, giro el rayo en intencion a el, en tono amenazante. Iba ya a levantar la voz, pero habia algo que lo detenia. Como un extasis de quien se queda contemplando como la mar rompe hacia uno, en inmenso tsunami inminente. Deveraux salia muy bien de dicho efecto, y se propuso aprovecharlo dando un paso mas y llegando a patear, primero el aparato de tortura, y despues el rostro del teniente en la circular, haciendole rodar por tierra.
En toda la fila empezo un gran extasis por lo sucedido. !Pelea!, !Pelea!, gritaban mientras el cruel teniente se ponia en sus flancos y mandaba una orden impidiendo a sus allegados a detener a aquel intruso. - De este me encargo yo! - dijo con una quasi satanica expresion. Sin embargo, su orgullo habia hecho que rompiera la primera maxima militar en un combate: "Nunca te enfrentes a alguien, sin antes conocerle bien", cosa que pago muy caro. Deveraux, como todo aquel nacido en cuna real, habia sido entrenado en las artes de combate imperiales desde que era un niño, mientras que del Piero, solo por algunos años en la escuela militar. Estaba Deveraux a punto de terminar la paliza, cuando el flujo azul que antes habia visto destellar, atacaba su espalda, poniendole de rodillas. En eso, una voz algo mas suave que la del teniente monitor, pero ciertamente mucho mas temible retumbaba en los oidos de todos.
- !Que pasa aca! - grito en el vacio la voz que todos conocian. La del capitan de la guardia, Michellin Dugallier.
Rapidamente, todo el mundo fue a formar filas. No habia mucho tiempo para desagradar a quien todos temblaban aun con la mencion de su nombre. El era la mente siniestra, el espectro oscuro que programaba los castigos, el rigor, el que quitaba las raciones de sueño y comida, reemplazandolas por durisimos ejercicios cada vez mas agotadores.
En ese momento Del Piero, que empezaba a incorporarse, quiso pronunciar algunas palabras ante el capitan de la guardia, pero este le detuvo con una seña.
- Del Piero. - dijo calmada pero firmemente el capitan - Reportese a mi oficina ahora mismo... y Ud. tambien soldado. - dijo dirigiendose a Deveraux con un imperceptible aire de preocupacion y pena - Tambien lo quiero en mi oficina.
La oficina era de color azul celeste, muy bien decorada con algunas piezas labradas en madera, obra de eximios carpinteros, ciertamente habian demorado mucho la contruccion de dichos adornos, quizas hasta mas que las misma oficina. En especia porque al Duque de Berkana, Lord de Nueva Mirage, Caballero del Imperio, Marques de Luxenitas, Capitan de la guardia imperial de Ciudad Shakam en mundo Nebo, y por ende jefe de las operaciones militares en el sistema de Tau y Uv ceti le encantaba vivir con estilo, sin importar en donde estuviese. Tal era el estilo de vida de un noble. Noble que por cierto, se habia ganado el titulo a punta de merito y esfuerzo, por sus grandes servicios a la casa Sarmiento. Mas en aquel momento, no habia tiempo en contemplar demasiado aquellos cachivaches. Habia un cargo muy serio en contra de Deveraux, por atacar a un oficial y el lo sabia muy bien. Meditaba en el castigo que le pondrian, mientras Dugallier cedia con una seña el permiso del habla al teniente.
Del Piero en la oficina, se quejo durisimamente de la "deshononorable" y "deshonrosa" conducta del que ignoraba seria su proximo gobernante. Propuso se le diera de baja tras una buena dotacion de palos y demas castigos. Dugallier lo escuchaba distraidamente mientras miraba un viejo cuadro de unos caballos corriendo por la llanura. - ¿Oiga, Ud. cree que yo soy cojudo verdad? - interrumpio bruscamente el Duque. - Pe, pero Señor... - balbuceo Del Piero - Ya deje de hacer teatro. - interrumpio nuevamente el capitan Dugallier - Se ve todo desde mi oficina, y vi yo perfectamente como Ud. en clara ruptura de las normas y abusando de su autoridad, empleo un instrumento de tortura en forma visiblemente desproporcionada al castigo. Casi mata a ese hombre, y si yo estuve en el campo en aquel momento fue para impedirselo. De no haber sido por aquel soldado... ah si, Deveraux, Ud. hubiera matado a aquel muchacho. Sera por tanto sujeto a una corte marcial, en fechas que estipulare en los proximos dias. - hizo una pausa para continuar - Ahora, salga de mi oficina y Ud. Deveraux quedese que tengo asuntos que arreglare personalmente con Ud.
Del Piero se despidio respetuosamente, mas con un respeto que evidenciaba el temor y el acontecer de lo inefable. El pobre hombre ni sospechaba la incursion de asuntos gubernamentales en la sentencia. Apenas el teniente cerro la puerta y se alejo un poco, Dugallier, cambiando totalmente su expresion hosca en una sumamente amable, se dirigio al principe con gran cortesia arrodillandose ante el.
- Oh Alteza, no debio haber hecho eso. -dijo con un tierno tono de voz - Piense en el peligro y los riesgos que su accion reciente acaba de implicar, si no hubiera llegado yo, hasta podrian haberle torturado. ¿Y quien hubiera podido resistir la ira del emperador, quien?.
- Mire Ud. señor de Berkana.- respondio el Principe. -Que mi intervencion aunque riesgosa e inopinada, no era mas que la justa expresion de la justicia imperial... con la cual supongo que no estara en desacuerdo, ¿Verdad caballero?. Esas palabras, provocaron un efecto quasi magico en el Duque, el cual se retracto inmediatamente en juramentos de lealtad al Emperador.
- Principe Juan Carlos... -expreso el Duque el cual, solo por la privacidad entre ambos utilizaba el verdadero nombre Imperial y no el pseudonimo de Deveraux al cual habia ya terminado nuestro principe por acostumbrarse. - Tengo de conocimiento que su Alteza es una de las persona mas bondadosas en este lado del universo; y que como tal le deben de haber chocado ciertos metodos en la militar... pero recuerde que es menester que permanezca aqui, no tanto por su entrenamiento que podria realizarse de otras formas, sino tambien por su seguridad. Existen gran cantidad de asesinos que estarian dispuestos a vender su alma con tal de tener una sola oportunidad de pegarle un tiro. Tal vez no lo sepa, pero el clon que le reemplaza ha sufrido ya dos intentos de homicidio.
Juan Carlos sopesaba en mente el efecto e influjo de dichas sentencias. Despues de todo, el tambien como futuro soberano debia por lo menos colaborar con su propia seguridad y quizas Dugallier tuviera razon. Con todo, se despidio poco despues del Capitan, no sin que este antes le diera un castigo simbolico de un par de dias de arresto, para que no cayeran serias sospechas sobre quien era. Al regresar a la barraca, vio sentado a aquel hombre a quien acababa de rescatar, aun con los rezagos de la experiencia sufrida. Despues de una breve conversa con el, jamas olvidaria como tendia las manos debilitadas del Sargento Ramirez.
Los recuerdos trocaban a su fin, mientras regresaba su mente al presente. El oficial a cargo habia ordenado ya las practicas de tiro, y le tocaba partir nuevamente junto a su regimiento.
MUNDI CLAUDIUS
Si el hombre viviera en algo menos que una piedra
donde habitaria su corazon?
Y si el mundo con sus manos y cabezas no girase
donde habria lugar para el neonato liberto?
Quiza si pudieramos contener
nuestro puños con nuestras cabezas
habria un mejor sitio para que las ovejas pasten
y tambien para que los leones rujan.
O tal ves si nos olvidaramos un momento
de la fantasia de que somos dioses
y bajemos nuestras cabezas con las cabras
y nuestros labios con los terneros,
beberiamos agua dulce de la buena fuente.
Pero no es verdad
puesto que el mundo
es menos que la piedra viviente
en la cual los pies frios
y las esperanzas calientes
posan su ser y su existir.
Y ya que esto es ansi
donde habita su corazon?
No sera acaso en un prado?
O en el eden desposeido?
Pudiera ser que en la prision
y que tuviera por compañeros
a barrotes de llamas, agujas y cemento.
Pero se que es en la nieve
y se enfria despacito, es corazon y no late
es alma y no sueña, es espiritu y no siente,
es como puño que no cierra
y armazon que no protege.
Por ello y por el corazon
Nos persigue la quimera
destroza tambien nuestras carnes
y no deja hueso unido a su coyuntura.
Corazon, donde estas?
Que se sepa que nosotros te lamentamos
con sangre y sin gemidos.
donde habitaria su corazon?
Y si el mundo con sus manos y cabezas no girase
donde habria lugar para el neonato liberto?
Quiza si pudieramos contener
nuestro puños con nuestras cabezas
habria un mejor sitio para que las ovejas pasten
y tambien para que los leones rujan.
O tal ves si nos olvidaramos un momento
de la fantasia de que somos dioses
y bajemos nuestras cabezas con las cabras
y nuestros labios con los terneros,
beberiamos agua dulce de la buena fuente.
Pero no es verdad
puesto que el mundo
es menos que la piedra viviente
en la cual los pies frios
y las esperanzas calientes
posan su ser y su existir.
Y ya que esto es ansi
donde habita su corazon?
No sera acaso en un prado?
O en el eden desposeido?
Pudiera ser que en la prision
y que tuviera por compañeros
a barrotes de llamas, agujas y cemento.
Pero se que es en la nieve
y se enfria despacito, es corazon y no late
es alma y no sueña, es espiritu y no siente,
es como puño que no cierra
y armazon que no protege.
Por ello y por el corazon
Nos persigue la quimera
destroza tambien nuestras carnes
y no deja hueso unido a su coyuntura.
Corazon, donde estas?
Que se sepa que nosotros te lamentamos
con sangre y sin gemidos.
lunes, 6 de julio de 2009
Estrella Oscura, parte 2.
El Imperial cruzaba fríamente el espacio en su darka sinfonía. Tan solo era un punto entre millones como el, pero sería precisamente ese, tan solo ese, el que dirigiría las tropas del consejo a la victoria, o a convertirse en carne chamuscada. Tan solo una silueta de poder, una mano inquebrantable, un mundo y adiós. Pero no. En pocas horas el escudo del Imperial, resistiría el choque de una gran cantidad de artillería enemiga, tal vez suficiente para arrasar toda forma de vida en Mundo Nebo, planeta-estado principal del la Marina Imperial, y primer blanco de la coalición después la tierra.
Pero en ese trance algunos hombres, conversaban tranquilamente en la oficina del almirante Rodríguez, y aun mas, cual charla de alto mando; frívola y sorda, en una de las cuevas de la nave insignia del Imperio.
-Tal parece que los de la coalición nunca aprenderán... -dijo Andrei Turgeniev, capitán del "Devastation", mientras jugueteaba con un puro entre sus manos. Era normalmente una persona bastante agresiva, al menos en apariencia y (como todo corrupto oficial de primera) adicto al tabaco, al licor y demás.
Incluso se rumoraban inclinaciones homosexuales del mismo; y ni hablar de sus juergas con oficiales nuevos. Pero como siempre su rostro inspiraba el más absoluto, más que respeto, terror y todas las lenguas, salvo la de sus superiores (Que solían humillarlo en privado, y una que otra vez en público); quedaban sumergidas en el más recóndito y oscuro rincón del organismo.
-Yo no diría eso si fuera tu Andrei. Si bien es cierto que hasta ahora hemos combatido y derrotado de una bastante efectiva a ocho expediciones... pues hombre, esta última ha resultado mucho mas grande de lo que nos esperábamos, es mas me pregunto como la harán para sacar recursos... parecen hormigas, cucarachas que no mata el insecticida. -dijo Marco Antonio Rodríguez, gigante de 2 metros y 67 años, recientemente nombrado Almirante de la flota. Y no tan reciente mentor de los más jóvenes, leyenda de camarotes, lacónico sin remedio y también locónico en ocasiones.
-Si, es verdad. Pero no se olvide que no por las puras es su nave, la insignia del Imperio y la que les ha hecho mas daño en estos últimos 5 años como ninguna otra.... "Si, si, si, como no... y los del consejo, que jamás le autorizan a uno a perseguir a las flotas rebeldes por el hiperespacio. A este paso, jugaremos a la guerrita por un muuuuy largo tiempo". -Pensó Rodríguez con tan poco sarcasmo como para derretir el casco de un escupitajo, si lo hubiera dado. -Aunque si bien es cierto esta carnice... perdón batalla, no solo dependerá de nuestros nuevos vehículos sino de su ya reconocida habilidad, Señor. -continuo Turgeniev de una manera mas soberbia que de costumbre. - Ahora que si bien no podremos todavía describir como se retorcerá la chatarra enemiga en el espacio.
-Ante todo, quedaría por aclarar si los reportes de inteligencia son correctos. Pensemos que la coalición, a pesar de sus terribles derrotas en estos últimos años, ha sabido mantenerse en pie y hasta poner en jaque al Imperio por medio de ataques furtivos. - dijo Tiffany Campbell, capitana del Blood Swarm, y una de las poquísimas personas en la armada que había logrado dejar su adicción a los estimulantes. Aunque lamentablemente, eso la hacia ponerse extremadamente nerviosa algunas ocasiones. - Es una pena que el consejo no nos autorice mayor libertad de acción al respecto.
Dicha declaración produjo un efecto máximo en la sala. Era bien sabido, que a pesar de la legislación vigente, las lenguas igual tendían a hablar mal del consejo imperial y de sus políticas... pero aquella oración, en medio de la nada y el todo de los generales en discusión, puso muchas a algunas cabezas en murmuraciones y otras en severa preocupación, mientras la capitana Tiffany empezaba a arrepentirse, y a preguntarse si alguien la denunciaría...
-Pensemos que no hay tiempo para discutir ello, ni es bueno hacerlo en la actual situación, capitán Campbell. - respondió tajante rápida y oportunamente el admirable Rodríguez. -Considere que ante toda esta situación, lo mejor es estar calmados para cuando la tormenta llegue, después de todo solo nos faltan 2 horas para poder interceptar al enemigo, y aun si los reportes de inteligencia fueran incorrectos... pues, como dijo el señor Turgeniev, tenemos a esta nave que ya mucho terror les debe estar causando a los terroristas de la coalición.
Y en efecto, no solo el Imperial llegaba a 42 km de largo y 18 de cilindro en su parte mas gruesa, sino que además superaba en 3 veces y media el tamaño estándar de los cruceros del Imperio (y por ende en las de 8 veces a los de la coalición), amen haber sido especialmente hecho para cumplir las dos mas importantes labores de la flota:
Aterrorizar naves y mundos enemigos con sus cientos de poderosísimos cañones de disrupción, los cuales podían acoplarse en uno de singularidad interdimensional, capaz de borrar del mapa a un planeta del tamaño de Saturno o una flota entera; y poseer escudos capaces de soportar (al menos en el primer tiro) esa misma cantidad de castigo y permanecer sin daños demasiado importantes y en condiciones operativas.
Y todo eso, gracias a Walcon & Steiner los mejores armadores de naves de la galaxia, a los cuales se les propuso la misión de planificar, construir y entregar a este behemoth espacial a la armada del Imperio. En un principio, se planifico remodelar toda la flota con ese concepto, pero los precios fueron tan elevados (y agregando a ello el bombardeo que Merab, el planeta de la compañía sufrió a manos de la coalición), solo se llegaron a construir 5 de esos prototipos. De los cuales 3 pertenecen al Imperio y 2 fueron perdidos en el bombardeo, ya que no tenían aun los escudos activados. De ellos, es el Imperial el que mejor se ha desempeñado en la guerra, aun cuando los del consejo lo cuiden como oro en polvo, dado el hecho de que no existan más los planos que lo originaron. Menos mal que dados ciertos análisis en la estructura y demás características de la nave, algunos técnicos habían logrado obtener ya varias especificaciones acerca de como podrían construir uno... lamentablemente, otra vez los costos volvían a imperar.
Pero en ese trance algunos hombres, conversaban tranquilamente en la oficina del almirante Rodríguez, y aun mas, cual charla de alto mando; frívola y sorda, en una de las cuevas de la nave insignia del Imperio.
-Tal parece que los de la coalición nunca aprenderán... -dijo Andrei Turgeniev, capitán del "Devastation", mientras jugueteaba con un puro entre sus manos. Era normalmente una persona bastante agresiva, al menos en apariencia y (como todo corrupto oficial de primera) adicto al tabaco, al licor y demás.
Incluso se rumoraban inclinaciones homosexuales del mismo; y ni hablar de sus juergas con oficiales nuevos. Pero como siempre su rostro inspiraba el más absoluto, más que respeto, terror y todas las lenguas, salvo la de sus superiores (Que solían humillarlo en privado, y una que otra vez en público); quedaban sumergidas en el más recóndito y oscuro rincón del organismo.
-Yo no diría eso si fuera tu Andrei. Si bien es cierto que hasta ahora hemos combatido y derrotado de una bastante efectiva a ocho expediciones... pues hombre, esta última ha resultado mucho mas grande de lo que nos esperábamos, es mas me pregunto como la harán para sacar recursos... parecen hormigas, cucarachas que no mata el insecticida. -dijo Marco Antonio Rodríguez, gigante de 2 metros y 67 años, recientemente nombrado Almirante de la flota. Y no tan reciente mentor de los más jóvenes, leyenda de camarotes, lacónico sin remedio y también locónico en ocasiones.
-Si, es verdad. Pero no se olvide que no por las puras es su nave, la insignia del Imperio y la que les ha hecho mas daño en estos últimos 5 años como ninguna otra.... "Si, si, si, como no... y los del consejo, que jamás le autorizan a uno a perseguir a las flotas rebeldes por el hiperespacio. A este paso, jugaremos a la guerrita por un muuuuy largo tiempo". -Pensó Rodríguez con tan poco sarcasmo como para derretir el casco de un escupitajo, si lo hubiera dado. -Aunque si bien es cierto esta carnice... perdón batalla, no solo dependerá de nuestros nuevos vehículos sino de su ya reconocida habilidad, Señor. -continuo Turgeniev de una manera mas soberbia que de costumbre. - Ahora que si bien no podremos todavía describir como se retorcerá la chatarra enemiga en el espacio.
-Ante todo, quedaría por aclarar si los reportes de inteligencia son correctos. Pensemos que la coalición, a pesar de sus terribles derrotas en estos últimos años, ha sabido mantenerse en pie y hasta poner en jaque al Imperio por medio de ataques furtivos. - dijo Tiffany Campbell, capitana del Blood Swarm, y una de las poquísimas personas en la armada que había logrado dejar su adicción a los estimulantes. Aunque lamentablemente, eso la hacia ponerse extremadamente nerviosa algunas ocasiones. - Es una pena que el consejo no nos autorice mayor libertad de acción al respecto.
Dicha declaración produjo un efecto máximo en la sala. Era bien sabido, que a pesar de la legislación vigente, las lenguas igual tendían a hablar mal del consejo imperial y de sus políticas... pero aquella oración, en medio de la nada y el todo de los generales en discusión, puso muchas a algunas cabezas en murmuraciones y otras en severa preocupación, mientras la capitana Tiffany empezaba a arrepentirse, y a preguntarse si alguien la denunciaría...
-Pensemos que no hay tiempo para discutir ello, ni es bueno hacerlo en la actual situación, capitán Campbell. - respondió tajante rápida y oportunamente el admirable Rodríguez. -Considere que ante toda esta situación, lo mejor es estar calmados para cuando la tormenta llegue, después de todo solo nos faltan 2 horas para poder interceptar al enemigo, y aun si los reportes de inteligencia fueran incorrectos... pues, como dijo el señor Turgeniev, tenemos a esta nave que ya mucho terror les debe estar causando a los terroristas de la coalición.
Y en efecto, no solo el Imperial llegaba a 42 km de largo y 18 de cilindro en su parte mas gruesa, sino que además superaba en 3 veces y media el tamaño estándar de los cruceros del Imperio (y por ende en las de 8 veces a los de la coalición), amen haber sido especialmente hecho para cumplir las dos mas importantes labores de la flota:
Aterrorizar naves y mundos enemigos con sus cientos de poderosísimos cañones de disrupción, los cuales podían acoplarse en uno de singularidad interdimensional, capaz de borrar del mapa a un planeta del tamaño de Saturno o una flota entera; y poseer escudos capaces de soportar (al menos en el primer tiro) esa misma cantidad de castigo y permanecer sin daños demasiado importantes y en condiciones operativas.
Y todo eso, gracias a Walcon & Steiner los mejores armadores de naves de la galaxia, a los cuales se les propuso la misión de planificar, construir y entregar a este behemoth espacial a la armada del Imperio. En un principio, se planifico remodelar toda la flota con ese concepto, pero los precios fueron tan elevados (y agregando a ello el bombardeo que Merab, el planeta de la compañía sufrió a manos de la coalición), solo se llegaron a construir 5 de esos prototipos. De los cuales 3 pertenecen al Imperio y 2 fueron perdidos en el bombardeo, ya que no tenían aun los escudos activados. De ellos, es el Imperial el que mejor se ha desempeñado en la guerra, aun cuando los del consejo lo cuiden como oro en polvo, dado el hecho de que no existan más los planos que lo originaron. Menos mal que dados ciertos análisis en la estructura y demás características de la nave, algunos técnicos habían logrado obtener ya varias especificaciones acerca de como podrían construir uno... lamentablemente, otra vez los costos volvían a imperar.
domingo, 28 de junio de 2009
Escribire...
Escribire...
Escribire a los poetas de piedra
Tambien a las aguas y a la mar
De manera que se abran las costas,
Y en medio del camino se fundan las aguas
las piedras tambien, y las costas con el cielo.
Hare alquimia entonces
Y se pegaran las almas y las tintas
se fundiran entonces el hierro con la tierra
y se haran acero en medio de la nada.
Transmutare el cosmos en medio del vacio.
Lo hare justo y perfecto
de manera que el hombre
no tenga mas que hacer que mirar su extension
y ver su anchura en medio sus ojos.
Y asi nos haremos uno
tu yo nos desearemos
y no nos separara la noche y su silencio
ni el dia con su sol y sus miradas
ni tampoco el beso sin concluir
ni la mirada angustiosa de la amarga certeza.
Nos besaremos, y no recorrere tu piel
sino que en medio de los cuerpos ardera el deseo
y las carnes unidas cantaran al unisono
aquella melodia sin voz, sin tonada
que hace nacer y tambien morir en uno mismo
hasta que la mente se nos borre
y nos sorprenda la mañana...
Escribire a los poetas de piedra
Tambien a las aguas y a la mar
De manera que se abran las costas,
Y en medio del camino se fundan las aguas
las piedras tambien, y las costas con el cielo.
Hare alquimia entonces
Y se pegaran las almas y las tintas
se fundiran entonces el hierro con la tierra
y se haran acero en medio de la nada.
Transmutare el cosmos en medio del vacio.
Lo hare justo y perfecto
de manera que el hombre
no tenga mas que hacer que mirar su extension
y ver su anchura en medio sus ojos.
Y asi nos haremos uno
tu yo nos desearemos
y no nos separara la noche y su silencio
ni el dia con su sol y sus miradas
ni tampoco el beso sin concluir
ni la mirada angustiosa de la amarga certeza.
Nos besaremos, y no recorrere tu piel
sino que en medio de los cuerpos ardera el deseo
y las carnes unidas cantaran al unisono
aquella melodia sin voz, sin tonada
que hace nacer y tambien morir en uno mismo
hasta que la mente se nos borre
y nos sorprenda la mañana...
martes, 24 de marzo de 2009
LA ESTRELLA OSCURA
Primera Parte
Beta Ceti, Mundo Nebo, Ciudad Militar de Shakam, año 825 del mes octavo del día séptimo del Imperio 1700 horas
-¿Ciertamente, el atardecer en mundo Nebo puede considerarse entre los mas hermosos de esta parte del universo no lo crees Dánae? - pregunto un joven cadete a su amante mientras paseaban juntos por la alameda de Nurai-talaos.
- Si, si que lo son amor... me recuerdan a mi infancia en la tierra. - dijo mientras movía su cabellera en dirección opuesta a la enorme luna que se quebraba en el horizonte, y mientras sus pensamientos se movían con nostalgia hacia el punto de las remembranzas prohibidas de los años de su juventud y de su familia. Se veía francamente hermosa en esa postura, como una estatua de los tiempos antiguos cuando la energía no había reemplazado a la piedra, ni el androide al artista. - Pero, -contesto el cadete- supongo que la nostalgia no te pondrá lo suficientemente triste para el regalo que tengo para ti esta noche - dijo, mientras abrazaba tiernamente a su enamorada y escondía su cara entre el cuello y el cabello azabache de Dánae.
- Oye, aquí no, si nos ven tendrás problemas. -respondió Dánae, algo temerosa y excitada a la vez.
Deveraux hubiera continuado coqueteándola (para de allí llevársela a uno de los tantas salas de amor que habían para los soldados en dicha ciudad), pero un súbito pensamiento le detuvo: Sabia que en su posición, aunque pasaría normalmente como un soldado, siempre cavia la posibilidad de algún robot espía que pudiera verlo y pasara la información (junto con alguna filmación) a alguna agencia noticiosa sensacionalista, y el escándalo que se formaría en torno a ello seria único. Ciertamente ser hijo heredero del emperador tenía sus desventajas, en especial cuando se tenía a un padre que no iba a admitir ni la más ligera desviación en la conducta de su hijo, ni mucho menos, un escándalo de semejante magnitud.
Precisamente en ese momento, estaba lentamente dejando de abrazarla y maldiciendo en sus fueros internos la suerte de ser príncipe heredero, cuando una vibración y una música al interior de su cabeza, le avisaban que debía regresar a la barraca en 15 min; cortesía de Ramírez, colega suyo que le mantenía informado de lo que ocurriera al interior mientras el salía en sus escapadas. De buena suerte que tenia una compañía tal, con la cual podía programar mutuamente aquellas "salidas" no oficiales del cuartel (amen de encargarse de hackear las terminales de vigilancia, mediante el simplísimo método de conectar un terminar pirámide con alguna de las tantas cabinas de comunicación publicas que existían, y así acceder a la base de datos del satélite de vigilancia y... bueno, al menos así jamás se darían cuenta de la falta a menos de que pasen lista... y para ello estaban constantemente comunicados).
- Parece que tienes razón amor... - dijo mientras pensaba que no necesitaba haber estudiado diplomacia (que por cierto si había estudiado) para que le saliera mejor la mentira, inclusive se felicito a si mismo por la perfección de la misma. - Además, en 15 min pasaran lista y ya sabes lo que pasaría con un pobre soldado como yo si me descubrieran. - Lo se, lo se, anda nomas cuídate -dijo Dánae mientras deslizaba un suave besito por entre las comisuras de los labios de su amado. - Cuídate, te quiero mucho. - Y yo a ti -respondió Deveraux mientras se alejaba despacio por entre los jardines de la vieja alameda de nurai talaos.
Anduvo a paso acelerado entre cansados esclavos que salían con la cabeza baja, acompañando a sus amos a los distintos centros de placer de la ciudad, entre adolescentes que salían a pasear con sus amigas, así como entre... vaya a decirse gentuza, chusma, que en teoría poseía algo mas de clase, condición y riqueza (en muchos caso mal habida) que un servil clon, pero a los cuales sin embargo, Deveraux despreciaba en su foro mas intimo. Y es que, como podía ser posible que conociendo él esclavos que pudieran hacer el trabajo de un primer ministro (y algunos habían llegado a hacerlo), gente culta, preparada y capaz.... estuvieran en un estado de servilismo, mientras que otros que si merecían estarlo (estafadores, charlatanes, ladrones en cuello y corbata, así como aquellos padres de familia irresponsables, drogadictos y sus hijos también metidos en la cochinada) estuvieran libres por las calles haciendo lo que en gana les viniera y ofendiendo a quien se pusiera delante.
Sinceramente eso era algo que le repugnaba, aunque no la esclavitud en si. No podía comprender como su padre podía dejar que las cosas sucediesen de ese modo, y eso le irritaba en gran manera. Es cierto, el era el príncipe heredero y en algún momento tomaría el poder y el mando (aunque en el estado actual de cosas, eso parecía mas pronto de lo imaginado, la guerra, la edad de su padre, entre otras cosas parecían estar minando la salud del viejo de una forma bastante veloz, razón por la cual además, se le había introducido en la escuela militar, como fase final de su preparación). Pero existía siempre la preocupación latente, aquella pregunta sin forma y sin contenido definido... o que quizás lo tuviera, como un monstruo sin forma, ni color, que asomaba su hocico en aquellas profundas simas psíquicas que conformaban su mente.
Pudiera ser también que el cambio repentino de emociones, que le regresaban a los previos momentos de placer de hace un rato, le hubieran hecho olvidar el temible contenido de la misma. Meditando en círculos internos, en luchas de color gris oscuro que cambiaban de forma mutuamente, mientras chocaba con un objeto blando en el camino, y a este se le caían algunas cosas al piso.
- Asquerosa puta!!! - grito violentamente una voz que tronaba el aire con su estampido, mientras un soberano puntapié se clavaba en la cara del blando objeto cabizbajo. - Mira lo que has hecho, recoge los paquetes!!! Oh señor, perdone la molestia, no quise incomodarlo, es que esa... mujerzuela barata que acabo de comprar no sirve para nada, fíjese Ud. nada mas, Ahh, antes las hacían mejor pero ahora... ahora todo esto no es mas que una cueva de ladrones.
Deveraux ayudo en silencio a la pobre esclava a recoger sus paquetes, mientras veía una delgada lágrima rozar en una de sus mejillas. Casi se sintió mal de no poder estar en sus plenos poderes imperiales, para llamar por separado a ese individuo de chaqueta negra, bigote oscuro y prominente calva y hacerle precisamente pasar lo mismo que le estaba haciendo pasar a la joven. Es mas, en teoría podría hacerlo en este mismo momento, acusándole (o pretextando) que había chocado con el hijo del emperador, maculando así su impoluta imagen y que por tanto (porque como príncipe tenia poderes cuasi absolutos y por ende la capacidad de dictar cualquier sentencia que le diera la gana) condenarlo a esclavitud a alguna vieja colonia imperial minera. Con respecto a la esclava, esta podría quedar decomisada al servicio de palacio, en donde ciertamente la pasaría mejor que con ese sujeto. En palacio no era de costumbre tratar mal a los esclavos.
Pero no podía. Sabia que no podía, en especial porque ni siquiera Dánae sabia quien era, y solo Ramírez era el guardián de su secreto (bueno, el y el capitán de la guardia, que había recibido una especial recomendación y/o autorización del emperador para protegerlo en el frente, pero también para castigarlo en cuanto cometiera alguna falta. Precisamente por ello sabia que no seria inmune si detectaban su evasión, porque lo esperaría el flujo neutrónico y recordaba muy bien el dolor que eso causaba). Por lo que tenia que pasar de incognito y tragarse su orgullo.
Quiso seguir ayudando a levantar otros paquetes, mas un susurro inaudible para el tirano se deslizo en uno de sus oídos. - No joven, por favor, se lo ruego... yo nomas lo hare. Soy una esclava inútil y eso solo lo enfurecerá mas - dijo la pobre mujer mientras sus temblorosos brazos tomaban una a una las bolsas de mercado.
Deveraux se incorporo lentamente, mientras escuchaba con fría cortesía las palabras de agradecimiento y disculpa del viejo sujeto. Tuvo en ese momento, tiempo para observarlo detenidamente. El tipo en si no pasaría de unos 30 años, pero parecía de 50 con esa calva y ese cuerpo sin modelar. Sus patillas gruesas y oscuras formaban una barba bastante bien cuidada, al igual que su chaqueta. Una chaqueta por cierto, de piel de Kreptaya, sumamente cara al igual que los pantalones. Definitivamente este debía ser uno de aquellos excéntricos adinerados locales, con suficiente dinero como para no querer utilizar androides (que pueden resultar bastante idiotas e irritantes en ciertas ocasiones) y comprar esclavos.
Pero no pudo dejar de fijarse en sus crueles ojos verdes, como los de una pantera a punto se saltarle, ni en su apretón de manos húmedo y frágil, que mas bien le hizo recordar a una serpiente. Disimuladamente introdujo ambas manos a la chaqueta para secarse el sudor, mientras despedía a aquella triste dupla. Con todo, tenia que apurarse.
Pasaba a paso aun mas veloz entre las gardenias y las flores de Milatan, junto al cuartel pintado de gris, frente a la puerta principal, dando un giro hacia una pequeña puerta de servicio en donde Ramírez le esperaba... y de pronto recordó la interrogante de aguja, que le molestaba en aquellos 15 minutos, en aquellos días, semanas, meses, años y lustros latido, a latido... Y si el terminaba siendo como su padre?
Beta Ceti, Mundo Nebo, Ciudad Militar de Shakam, año 825 del mes octavo del día séptimo del Imperio 1700 horas
-¿Ciertamente, el atardecer en mundo Nebo puede considerarse entre los mas hermosos de esta parte del universo no lo crees Dánae? - pregunto un joven cadete a su amante mientras paseaban juntos por la alameda de Nurai-talaos.
- Si, si que lo son amor... me recuerdan a mi infancia en la tierra. - dijo mientras movía su cabellera en dirección opuesta a la enorme luna que se quebraba en el horizonte, y mientras sus pensamientos se movían con nostalgia hacia el punto de las remembranzas prohibidas de los años de su juventud y de su familia. Se veía francamente hermosa en esa postura, como una estatua de los tiempos antiguos cuando la energía no había reemplazado a la piedra, ni el androide al artista. - Pero, -contesto el cadete- supongo que la nostalgia no te pondrá lo suficientemente triste para el regalo que tengo para ti esta noche - dijo, mientras abrazaba tiernamente a su enamorada y escondía su cara entre el cuello y el cabello azabache de Dánae.
- Oye, aquí no, si nos ven tendrás problemas. -respondió Dánae, algo temerosa y excitada a la vez.
Deveraux hubiera continuado coqueteándola (para de allí llevársela a uno de los tantas salas de amor que habían para los soldados en dicha ciudad), pero un súbito pensamiento le detuvo: Sabia que en su posición, aunque pasaría normalmente como un soldado, siempre cavia la posibilidad de algún robot espía que pudiera verlo y pasara la información (junto con alguna filmación) a alguna agencia noticiosa sensacionalista, y el escándalo que se formaría en torno a ello seria único. Ciertamente ser hijo heredero del emperador tenía sus desventajas, en especial cuando se tenía a un padre que no iba a admitir ni la más ligera desviación en la conducta de su hijo, ni mucho menos, un escándalo de semejante magnitud.
Precisamente en ese momento, estaba lentamente dejando de abrazarla y maldiciendo en sus fueros internos la suerte de ser príncipe heredero, cuando una vibración y una música al interior de su cabeza, le avisaban que debía regresar a la barraca en 15 min; cortesía de Ramírez, colega suyo que le mantenía informado de lo que ocurriera al interior mientras el salía en sus escapadas. De buena suerte que tenia una compañía tal, con la cual podía programar mutuamente aquellas "salidas" no oficiales del cuartel (amen de encargarse de hackear las terminales de vigilancia, mediante el simplísimo método de conectar un terminar pirámide con alguna de las tantas cabinas de comunicación publicas que existían, y así acceder a la base de datos del satélite de vigilancia y... bueno, al menos así jamás se darían cuenta de la falta a menos de que pasen lista... y para ello estaban constantemente comunicados).
- Parece que tienes razón amor... - dijo mientras pensaba que no necesitaba haber estudiado diplomacia (que por cierto si había estudiado) para que le saliera mejor la mentira, inclusive se felicito a si mismo por la perfección de la misma. - Además, en 15 min pasaran lista y ya sabes lo que pasaría con un pobre soldado como yo si me descubrieran. - Lo se, lo se, anda nomas cuídate -dijo Dánae mientras deslizaba un suave besito por entre las comisuras de los labios de su amado. - Cuídate, te quiero mucho. - Y yo a ti -respondió Deveraux mientras se alejaba despacio por entre los jardines de la vieja alameda de nurai talaos.
Anduvo a paso acelerado entre cansados esclavos que salían con la cabeza baja, acompañando a sus amos a los distintos centros de placer de la ciudad, entre adolescentes que salían a pasear con sus amigas, así como entre... vaya a decirse gentuza, chusma, que en teoría poseía algo mas de clase, condición y riqueza (en muchos caso mal habida) que un servil clon, pero a los cuales sin embargo, Deveraux despreciaba en su foro mas intimo. Y es que, como podía ser posible que conociendo él esclavos que pudieran hacer el trabajo de un primer ministro (y algunos habían llegado a hacerlo), gente culta, preparada y capaz.... estuvieran en un estado de servilismo, mientras que otros que si merecían estarlo (estafadores, charlatanes, ladrones en cuello y corbata, así como aquellos padres de familia irresponsables, drogadictos y sus hijos también metidos en la cochinada) estuvieran libres por las calles haciendo lo que en gana les viniera y ofendiendo a quien se pusiera delante.
Sinceramente eso era algo que le repugnaba, aunque no la esclavitud en si. No podía comprender como su padre podía dejar que las cosas sucediesen de ese modo, y eso le irritaba en gran manera. Es cierto, el era el príncipe heredero y en algún momento tomaría el poder y el mando (aunque en el estado actual de cosas, eso parecía mas pronto de lo imaginado, la guerra, la edad de su padre, entre otras cosas parecían estar minando la salud del viejo de una forma bastante veloz, razón por la cual además, se le había introducido en la escuela militar, como fase final de su preparación). Pero existía siempre la preocupación latente, aquella pregunta sin forma y sin contenido definido... o que quizás lo tuviera, como un monstruo sin forma, ni color, que asomaba su hocico en aquellas profundas simas psíquicas que conformaban su mente.
Pudiera ser también que el cambio repentino de emociones, que le regresaban a los previos momentos de placer de hace un rato, le hubieran hecho olvidar el temible contenido de la misma. Meditando en círculos internos, en luchas de color gris oscuro que cambiaban de forma mutuamente, mientras chocaba con un objeto blando en el camino, y a este se le caían algunas cosas al piso.
- Asquerosa puta!!! - grito violentamente una voz que tronaba el aire con su estampido, mientras un soberano puntapié se clavaba en la cara del blando objeto cabizbajo. - Mira lo que has hecho, recoge los paquetes!!! Oh señor, perdone la molestia, no quise incomodarlo, es que esa... mujerzuela barata que acabo de comprar no sirve para nada, fíjese Ud. nada mas, Ahh, antes las hacían mejor pero ahora... ahora todo esto no es mas que una cueva de ladrones.
Deveraux ayudo en silencio a la pobre esclava a recoger sus paquetes, mientras veía una delgada lágrima rozar en una de sus mejillas. Casi se sintió mal de no poder estar en sus plenos poderes imperiales, para llamar por separado a ese individuo de chaqueta negra, bigote oscuro y prominente calva y hacerle precisamente pasar lo mismo que le estaba haciendo pasar a la joven. Es mas, en teoría podría hacerlo en este mismo momento, acusándole (o pretextando) que había chocado con el hijo del emperador, maculando así su impoluta imagen y que por tanto (porque como príncipe tenia poderes cuasi absolutos y por ende la capacidad de dictar cualquier sentencia que le diera la gana) condenarlo a esclavitud a alguna vieja colonia imperial minera. Con respecto a la esclava, esta podría quedar decomisada al servicio de palacio, en donde ciertamente la pasaría mejor que con ese sujeto. En palacio no era de costumbre tratar mal a los esclavos.
Pero no podía. Sabia que no podía, en especial porque ni siquiera Dánae sabia quien era, y solo Ramírez era el guardián de su secreto (bueno, el y el capitán de la guardia, que había recibido una especial recomendación y/o autorización del emperador para protegerlo en el frente, pero también para castigarlo en cuanto cometiera alguna falta. Precisamente por ello sabia que no seria inmune si detectaban su evasión, porque lo esperaría el flujo neutrónico y recordaba muy bien el dolor que eso causaba). Por lo que tenia que pasar de incognito y tragarse su orgullo.
Quiso seguir ayudando a levantar otros paquetes, mas un susurro inaudible para el tirano se deslizo en uno de sus oídos. - No joven, por favor, se lo ruego... yo nomas lo hare. Soy una esclava inútil y eso solo lo enfurecerá mas - dijo la pobre mujer mientras sus temblorosos brazos tomaban una a una las bolsas de mercado.
Deveraux se incorporo lentamente, mientras escuchaba con fría cortesía las palabras de agradecimiento y disculpa del viejo sujeto. Tuvo en ese momento, tiempo para observarlo detenidamente. El tipo en si no pasaría de unos 30 años, pero parecía de 50 con esa calva y ese cuerpo sin modelar. Sus patillas gruesas y oscuras formaban una barba bastante bien cuidada, al igual que su chaqueta. Una chaqueta por cierto, de piel de Kreptaya, sumamente cara al igual que los pantalones. Definitivamente este debía ser uno de aquellos excéntricos adinerados locales, con suficiente dinero como para no querer utilizar androides (que pueden resultar bastante idiotas e irritantes en ciertas ocasiones) y comprar esclavos.
Pero no pudo dejar de fijarse en sus crueles ojos verdes, como los de una pantera a punto se saltarle, ni en su apretón de manos húmedo y frágil, que mas bien le hizo recordar a una serpiente. Disimuladamente introdujo ambas manos a la chaqueta para secarse el sudor, mientras despedía a aquella triste dupla. Con todo, tenia que apurarse.
Pasaba a paso aun mas veloz entre las gardenias y las flores de Milatan, junto al cuartel pintado de gris, frente a la puerta principal, dando un giro hacia una pequeña puerta de servicio en donde Ramírez le esperaba... y de pronto recordó la interrogante de aguja, que le molestaba en aquellos 15 minutos, en aquellos días, semanas, meses, años y lustros latido, a latido... Y si el terminaba siendo como su padre?
lunes, 23 de marzo de 2009
Introduccion...
Hola... este es mi primer blog y hare una introduccion al mismo... con algunos poemas, que ojala y les gusten.
ANGELES DEL SILENCIO
Quien es aquel que en vida
abandona
Como en un cuento de hadas
encinas
Que caen por el viento
Sombras
Que tambien por la noche
Almas
Tantas y llorando al mismo tiempo
Muerte
Paraiso e Nirvana, hades ey infierno
Averno
Alla sin existir y sigue
Corriendo
En las llanuras del tiempo
Angeles
Caidos del barranco como es aquel
Vida
Muerte, silencio, y mas alla
Lejos
Cuan alla en el tiempo
Espacio
Eso y que, al infinito siempre
Ceniza
Del que nada queda
Pasión
Es ardor inextinquible, pausa ya
Reflexión
De aquel, de quien es
¿De quien?
De aquel que en vida
Abandona
Como en un cuento de Hadas
y saluda al infinito
ANGELES DEL SILENCIO
Quien es aquel que en vida
abandona
Como en un cuento de hadas
encinas
Que caen por el viento
Sombras
Que tambien por la noche
Almas
Tantas y llorando al mismo tiempo
Muerte
Paraiso e Nirvana, hades ey infierno
Averno
Alla sin existir y sigue
Corriendo
En las llanuras del tiempo
Angeles
Caidos del barranco como es aquel
Vida
Muerte, silencio, y mas alla
Lejos
Cuan alla en el tiempo
Espacio
Eso y que, al infinito siempre
Ceniza
Del que nada queda
Pasión
Es ardor inextinquible, pausa ya
Reflexión
De aquel, de quien es
¿De quien?
De aquel que en vida
Abandona
Como en un cuento de Hadas
y saluda al infinito
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