Despues de despedir a los demas almirantes, el admirable Rodriguez volvia a sumirse en las oscuras divagaciones de sus pensamientos infinitos mientras acariciaba a kiba, un pequeño siames de ojos azules cual turquesas labradas de las minas de aulmar. Su suave pelaje y contorsiones hedonistas, transmitian calor y un sentido de cariño al viejo comandante. Pocas cosas habia tenido este ultimo tambien, para amar o acariciar desde hacia ya mucho. Evitaba entonces pensar en la oscuridad de sus divagaciones y pensamientos. Pero estos seguian latiendo lentamente en sus sienes, acortando el espacio entre la nada y su vacio interior.
- Admirable Rodriguez -dijo un joven oficial a cargo. - Nuestros sistemas de camuflage funcionan al cien por ciento y nuestras estaciones de batalla estan ya listas. ¿Desa Ud. que pongamos puente a las mismas, para poder acoplar el "arma" rapidamente, en caso la necesitemos?.
Rodriguez escucho lentamente mientras jugaba con el collarin de su gato. Este ultimo, metia suavemente la cabeza, quizas tratando de que no le dieran cosquillas y dando algunos suaves toquecitos con sus zarpas, de tanto en tanto. Definitivamente, su esposa amaba a los felinos. En especial, por el toque elegante que le daba en su estilo, poniendole un collar de doce diferentes piedras preciosas... que salieron del bolsillo de Su excelencia, el Duque de monteril, de la suprema casta de los Rodriguez, a quienes el emperador daba el trato de primos. Con todo, el jamas se incomodo de complacerla. En sus viajes, en sus paseos, inclusive cuando fue a vacacionar a Merab, mundo paradisiaco que se convirtiera en su tumba. Recordo que justo antes de que partiera con el Imperial, ella le encargo a kiba, diciendole que le daria suerte y que lo traeria a casa... Y ahora... cuanto hubiera dado el, para que no solo fuera cierta dicha frase, sino que ella se hubiese quedado con el gato... pero ya no importaba... ya no importaba...
- Proceda capitan. Quiero tener las estaciones listas y en linea. - respondio el admirable. - Pero solo con el noventa por ciento de la capacidad. El resto... - pauso un momento, mientras una sombra de muerte pasaba por su frente. - Ya sabe que a mi no me gustan los prisioneros, que dicho sea de paso, no los necesitamos.
- Con gusto se hara excelencia. -respondio el oficial, mientras salia a cumplir con la orden dada.
Sabia el portentado naval, que no era muy saludable (en especial tras su ultima declaracion) quedarse solo en el puente, en donde a ciencia cierta le asaltarian aquellos tristes recuerdos. Despues de tomar una copa de martini dalakiano y estirarse un poco, salio al encuentro de su propia nave. Y mientras paseaba en los pasillos oscuros y frios de tetrica sinfonia asesina, tomabase lugares de detencion para observar el febril trabajo, el buen resultado del magnifico plan bien organizado... y en fin, lo que mas de cinco mil almas hacian en los recovecos de la nave mas importante de la flota y mas temida de la galaxia. Observo levemente los barracones de asalto... aquellas construcciones cuadradas, en las cuales dormitaban los clones de asalto interplanetario.
Lamentaba en aquel momento el uso masivo de clones en asuntos militares. Antiguamente, los hombres y las mujeres se formaban en el ejercito y solo despues de ello, el Emperador les expediria el permiso del servicio imperial. Y solo con el permiso del servicio imperial, podrian aquellos entes ser personas de derecho.
Sin embargo, tenia que hacer de tripas corazon y aceptar las cosas como vinieran. Despues de todo, el no era mas que un peon mas del enorme tablero de maniobras estrategicas del Imperio. Maniobras que (al menos segun el pensaba) serian para el bien comun y traerian el bienestar de todos en determinado momento. Despues de todo, sabia que no podia el cuestionar las decisiones del Emperador Marcus... o quizas si podia, si queria... como serian de hirvientes dichos pensamientos, que horadaban en la limpida conciencia de aquel, que a pesar de las condecoraciones, de los titulos y demas... seguia siendo en el fondo aquel humilde marino...
Aquel marino, al que no le importaba meterse en por las turbinas, no tan solo a gritar como acostumbraban los oficiales al mando, sino que con camisa remangada habia llegado a veces a auxiliar con el mismo punche con varias de las tareas mas pesadas de la marinada. No habia sucedido pocas veces, que algun oficialucho por alli, en especial alguno de los novatos, se llevaba el susto de su vida despues de descubrir que no habia maltratado a cualquier simple marinero, sino al capitan de la nave. Usualmente, el admirable pasaba por alto el incidente y despues de una reprimenda leve, dejaba ir al susodicho oficial en paz y orinamiento. Solo recordo un par de veces en las que el asunto llego a mayores, y tuvo que hacer un uso mas bien estricto de su autoridad para castigar al insubordinado que se atreviese a cuestionar las razones por las cuales estaba en aquella seccion y no en el puente. Como si fueran ellos a decirle en donde deberia estar el, siendo admirable de la Flota y en su propia nave!!!
Y mientras aquellos pensamientos corrian en su mente, un paso apresurado en la penumbra se acerco a su presencia, deteniendose subitamente con el saludo del Imperio en su pecho y frente a su persona.
- Admirable, le hemos estado buscando - dijo un joven oficial pelirrojo y de ojos claros. - Acabamos de localizar a la flota rebelde a 1500 UA´s de distancia, parece que atacaran mundo Nebo señor.
- Y han detectado ellos nuestra presencia? -respondio el Duque. - Parece que no señor. - replico el oficial. - Aunque... la imagen del escaneador nos muestra que son muchos menos de lo que inteligencia dijo que eran. No quisiera pensar que...
- Que esten utilizando tecnologia de camuflaje? - interrumpio Rodriguez. - No sea ingenuo teniente (lo supo despues de dar una ojeada a sus insignias), sabe ud. perfectamente que para dar energia a las pantallas de invisibilidad, se tiene que disminuir en gran manera la energia utilizada por los reactores de propulsion. Y bien se puede ver que con el adelanto que tienen, que NECESARIAMENTE han tenido que utilizar los motores a su maxima capacidad... No, no es posible teniente...
- Comprendo Admirable... pero aun con todo, no puedo evitar sorprenderme ante tan grueso error de inteligencia... con solo decirle que inteligencia estimaba la fuerza enemiga en 1500 cruceros y 300 portadores, y el escaneador nos muestra solo la tercera parte. Eso significa solamente 500 cruceros y 1 millon de cazas como maximo! No se como tomarlo...
- Tiene razon teniente, a mi tambien me huele muy raro - contesto el Admirable, algo pensativo. - Por lo general, Inteligencia subestima a los rebeldes y eso nos ha puesto mas de una vez en problemas algo mas que serios. Pero enviar el Imperial a un mundo central y poco amenazado, y en especial para enfrentarse a algo tan pequeño... Si teniente, quizas tenga ud algo de razon...
- Entonces, que haremos excelencia?.
- Digale al resto de la flota que alisten armas, pero que no suelten el camuflaje. Que se coloquen en posicion, entre los rebeldes y el planeta... pero el Imperial se quedara orbitando, amen de unos 50 portadores y 100 cruceros... no quiero sorpresas desagradables. Pero tampoco quiero que sean mas de los que he dicho, o podria salir mal lo que estoy pensando.
- Pero excelencia, cree ud. que....
- Lo sospecho teniente... y que se apuren en cargar el arma de singularidad. Si las cosas resultan como me las estoy imaginando, los escudos del Imperial podrian soportar un castigo mas duro de lo habitual... y no quisiera arriesgar la nave.
- Entendido excelencia, con su permiso ire a cumplir la orden.
- No espereme... acompañeme hasta el puente de mando. De alli ira ud a cumplir la orden.
- Asi se hara.
La caminata fue rapida y fria. La turbia sombra de los posibles acontecimientos, ensombrecia el ceño del Duque, mientras este dibujaba mentalmente las posibles tacticas enemigas. Ciertamente, la decision de mandar a mas del 90% de la flota a enfrentar a mas o menos un tercio de lo calculado iba a ser una tarea muy facil para ellos... sin embargo, iba a ser algo mas arriesgado tener que combatir con el 10% de la misma a los dos tercios del enemigo. Positivamente, la victoria en tal caso estaria en vaporizar a las nubes de cazas con algunos tiros de singularidad, que de paso se llevaria a algunos cuantos cruceros que se adelantaran demasiado. De alli, los portadores y sus cazas harian el resto del trabajo sucio, mientras los cruceros les protegiesen.
Pero aun asi... bastaba un pequeño error, un ligero error de tiro, o que algunos cazas logren colarse a la barrera de cruceros para que los porteadores se convirtieran en poco mas que tiro al blanco. Y eso garantizaria bajas muy serias para el resto de la flota, o hasta poner al Imperial en una situacion bastante complicada.
Y todos estos pensamientos bullian en su mente, mientras daba los ultimos toques en el puente de mando. Ya la flota habia sido despachada, y tal como habia imaginado fue una tarea demasiado facil para ellos. Pero en ese momento, el escaneador se activo para mostrar lo que en el fondo no queria ver...
- Naves rebeldes frente a nosotros excelencia! - exclamo una oficial.
- A que distancia? y cuantos son? - pregunto Rodriguez.
- A 10 UA´s de distancia, señor y acercandose. El escaneo muestra ... o Dios mio, 1100 cruceros y 300 portadores !- respondio el encargado del escaner.
- Admirable, los portadores estan soltando los cazas y estos se forman en pared - dijo la oficial al mando
- Perfecto... -respondio el Duque. - Que lancen a nuestros cazas en formacion defensiva en frente de la flota, que avancen media UA junto a los cruceros y que descubran el camuflaje de todos menos del Imperial.
- Si señor.
Rodriguez penso un poco antes de decidir lo siguiente... tras una corta inspiracion y una tambien breve espera, se decidio a dar otras ordenes.
- Que traigan el control del arma.
La orden se cumplio en silencio. Frente a su asiento se materializaron una pequeña pantalla de aire y un mando de tiro. En dicha imagen podian verse los cazas, cual mosquitos infinitos, o cual lobos hambrientos que corrian tras la presa, o cual valquirias sedientas de sangre en la luna llena. Subitamente un pensamiento le cruzo la mente, como el rayo que cruza la atmosfera el encuentro del arbol a quemar. ¿Cual seria la sorpresa de los pilotos de los cazas al saber, tal vez demasiado tarde que de nada les serviria su numero cuando murieran en masas ingentes, producto de la singularidad? ¿Cuales serian las expresiones en los rostros, al encontrarse con la sorpresa de la muerte inminente? ¿Los cegaria acaso el resplando violeta, que como nova ardiente que arrasaba con todo a su paso? (en realidad el cañon de singularidad producia precisamente una minisupernova).
¿Y cual seria la sorpresa de los almirantes contrarios? En realidad el mismo no era sino en director de la orquesta... y aunque acostrumbrado a las masacres que sufrian los cazas en cada batalla, el mismo no podria con el estupor de saber que mas del 80% de su flota fuera destruida a los primeros golpes. En ese caso, era tambien posible que los cruceros intentasen retroceder o buscar una solucion de escape y lanzarse al hiperespacio. Sinceramente, Marco Antonio Rodriguez volvia a lamentar la pinche indecision del consejo imperial, en no perseguir a los insurgentes mas alla de los limites del sistema, so pretexto de "no gastar mas recursos de los necesarios".
Pero al menos, si todo salia bien, sabia positivamente que les inflingiria un daño del cual les seria muy dificil a los rebeldes recuperarse. En especial, porque para ser sinceros esta debia ser por lo menos la tercera parte de la flota enemiga. ¿Porque tanto interes entonces, en atacar un mundo tan pequeño como Nebo? (Porque aun siendo cede de la guardia Imperial, esta no era mucho ejercito que digamos).
Sin embargo, no habia mucho tiempo para pensar en ello ahora... tenia que decidirse, o disparar a la nube en si (que podia bien errar el tiro) o disparar a uno de los pocos cruceros de punta (lo cual no seria en si tan mortifero). Al final se decidio y decidio dirigir cuidadosamente el blanquecino puntero hacia la nube, apuntando con mucho cuidado. El primer tiro tenia que ser perfecto, tenia que dar en alguno de los cazas o alertaria al resto de la flota que se pondria en desbandada. Ademas, que una vez que se hiciese el primer disparo, al Imperial no le quedaria mas remedio que descubrirse del camuflaje para reponer la energia del mismo y hacer otros tiros... suavemente... como un cazador... con ojo de tigre... presiono el gatillo debajo la consola...
- Cargas fuera!!!. -grito el Duque. Habian sido tres disparos en realidad, a distintos puntos de la nube y en rapida sucesion. - Las cargas impactaran en 12 segundos, y el enemigo esta a 6 UA´s de distancia. - indico la oficial antes mencionada... El hielo caliente en el sudor frio bañaba las frentes de la oficialidad... ocho... Y la estatica de las mentes traspasaba los espiritus inmoviles... cuatro... tres... dos... uno... y las almas con la piel se erizaron en un golpe... Todo el tiempo se detuvo en los seis segundos siguientes... todos los relojes parecieran entrar en la sucesion vortical de un magico agujero negro, al final del cual un enguecedor brillo blanquecino inundaba el puente y un grito de euforia se proyectaba en muchas gargantas.
- Hurra!!!! les dimos!!! Mamen esto cabrones!!!. - gritaron todos, incluido el respetable y honorable representante de la nobleza imperial. Un respiro de alivio se sintio en la sala, mientras un aire de paz se respiraba en los alrededores. Mas duro poco. Instantes despues, todo volvia a la habitual calma, e inclusive Su excelencia retornaba a su asiento de mando. Tomo un respiro inclusive antes de decir...
- Oficial de escaner, reporte de daños...
- Señor, el 95 % de los cazas estan inoperativos, de estos cerca del 70% han sido destruidos. Tenemos un campo de escombros enorme, y si me lo permite esto se va a convertir en un negocio muy productivo para las recicladoras alla abajo.
- Y los cruceros?
- Cerca del 90% acaban de volar al hiperespacio... sin embargo parece que los portadores y el resto de la flota estan en problemas para escapar debido a los escombros... iba a sugerir si los cazas pudieran...
- Eso ni se pregunta soldado. - respondio el Duque. - Oficial de comunicaciones!.
- Si señor.
- Digale a los de los portadores que lancen los cazas a eliminar a los que queden. Y recuerden... no quiero sobrevivientes.
- Asi se hara, excelencia.
La paz y la satisfaccion del trabajo bien hecho, colmaban de dicha la vieja sombra del admirable... no recordaba haber hecho tan buena labor en mucho tiempo. Probablemente le otorgarian otra medalla... ¿Cual seria esta vez? Derrepente le darian la Espada Negra, o quizas la del Guerrero de Kartum... puediera ser que inclusive ganase la medalla al Valor del Dragon o aun (quien sabe) la gloriosa y rarisima Aguila Imperial (de la cual recordaba, solo habian 38 sujetos que la habian obtenido a lo largo de los mas de 800 años del Imperio... )
Saco lentamente un puro de una vieja caja de madera. La madera ya casi ni se utilizaba, y francamente era un material de lujo, pero dada su fortuna personal podia darse esos gustos. Inclusive, mando a que trajeran varias botellas de champagne, mientras los oficiales reian e inclusive hacian chistes de lo sucedido. Todos estaban embriagadoramente contentos y esto habia que celebrarlo.
- Bueno muchachos. - profeso el admirable. - Un brindis por la victoria y por el Imperio.
- Larga vida al Imperio!!!. -contestaron las voces.
Estaban a punto de empinar la copa, cuando subitamente un grito de horror corrio por los pasadizos de la nave insignia, cual sombra erinnea que erizaba los pelos...
- NAVES DE TRANSPORTE!!! ATACAN NEBO!!!
domingo, 25 de octubre de 2009
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